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La Avenida 10

julio 1, 2008

La calle Alcalá se extiende inclinada al noroeste por casi un kilómetro de largo y unos seis metros de ancho; disfrutó la atención de las autoridades y del “Comité Pro-Mejoras de Jovellanos”* por lo cual fue una de las mejor pavimentadas, de adecuados badenes y compactos contenes rematados por espaciosas aceras de concreto; los trabajadores de Sanidad Municipal la mantenían muy limpia; dispuso de alumbrado público y vecinos y dueños de establecimientos contribuyeron a  reforzar la iluminación  de varios tramos que lo requerían; ella fue la princesa de las calles de mi pueblo.

Vista del lugar en que nace la que fuera princesa de las calles de Jovellanos Vista del lugar en que nace la que fuera princesa de las calles de Jovellanos.

Construcciones sólidas, algunas con paredes de madera, piedras de canto o ladrillos unidos por argamasa de arcilla y arena con techos de tejas, otras de bloques y cemento con placa de concreto forman la criolla arquitectura de las casas y edificaciones que enriquecen el paisaje a ambos lados de la distinguida rúa, semejante al de otras de la propia villa y a muchas en las  poblaciones cubanas del interior del país. En la pasada década del 60 se erigieron pequeños edificios de apartamentos en los terrenos del “solar” que perteneciera al estimado señor Esteban Madan. La mayoría de los inmuebles a lo largo de esta vía son viviendas de familias; algunos albergaron instituciones administrativas, educativas, sociales y religiosas, consultorios médicos y de dentistas o centros comerciales  como la pollería de Holofernes, las bodegas de Posada, Sergio, Nengo, Boloy, Felito, Reynold, el kiosco de Delfín, las peluquerías de Lula y la de Lilia Cortés, las barberías de Brito y de Padrón, la tintorería de los “Gallegos” y la farmacia de López. Infinidad de ocasiones  hice “mandados” enviado por mis mayores o acudí a estos comercios por mi cuenta a comprar duro-fríos, quekes o panetelas borrachas.

intermedia 8 Puerta principal de la Escuela Pública Intermedia “José Martí”. A la derecha una ventana de la que fuera Escuela “José de la Luz y Caballero”

Parte de mi niñez y primeros años de juventud transcurrieron cerca de la Alcalá, paso obligado para asistir a la Escuela Pública Intermedia “José Martí” donde cursé la enseñanza primaria, obtuve conocimientos elementales, me inicié en el aprendizaje de nuestra historia y en el amor a la Patria. Mucho les debo a mis excelentes maestras, a las que recuerdo agradecido. Allí, en varios Actos Cívicos, compartí el honor con otros alumnos cuando se nos designó a portar o escoltar la Enseña Nacional junto al busto del Apóstol en el patio de la escuela. Bastante tiempo ha pasado y aun conservo fresco en la memoria, el himno “A mi Bandera” que nos enseñó la profesora Alejandrina, el cual cantábamos frecuentemente:  / En su triángulo rojo una estrella / solitaria difunde su luz / cada día más pura y más bella / con su túnica blanca y azul /…..Allí hice mis primeros amigos y utilicé los puños en alguna pendencia a la salida del centro escolar; fui un buen alumno, pero no siempre me porté del todo bien, realmente no fui un santo. 

alcala-desde-acera-de-asso- Desde la acera de la casa que habitara Miguel Asso con su familia, frente al Hospital; mirando al sur de la Avenida 10

Como es natural, participé en las travesuras y entretenimientos infantiles de aquellos tiempos, gran parte de ellos en los alrededores o en la propia Alcalá. La pelota, el “tinguiliche”, las bolas, los trompos, los vaqueros o mejicanos, empinar “chiringas” o papalotes, estuvieron entre las diversiones predilectas que compartí con René, Felipe, Emilio, Pancho, Pedro, Ernesto, Valentín, Raúl, Luis y otros. Mi querido hermano, varios años menor,  me seguía en esas andanzas. Junto a mis compañeros de juegos competimos con innumerables adultos cuando al escuchar el claxon contínuo de algún carro disparado a toda velocidad y sus faros encendidos en pleno día, o al percibir el alarmante sonido de la sirena de la ambulancia, nos lanzábamos a toda carrera para llegar al Hospital y curiosear acerca del herido o el enfermo que traían y de los hechos relacionados con el caso. Semejante propósito nos animó asimismo para acercarnos a la Jefatura de la Policía cuando ocurría algo extraordinario.

Sitio de interés fue el Liceo, sociedad que ofrecía entretenimientos y la posibilidad de practicar deportes a sus asociados y familiares, aunque a no pocas personas se les permitía participar gratuitamente de sus instalaciones y actividades, gracias a la generosidad de la directiva. Edificación con vastos espacios para billar, dominó y otros juegos de mesa, sala para ver la televisión, salón de baile, amplio portal techado con grandes sillones, periódicos y revistas para los que gustaran leer y mantenerse informados; disponía también de alargada terraza con extenso patio, en su mayor parte cementado, que servía de magnífico terreno para jugar tennis, baloncesto, voleibol y  creo que hasta algún partido de sofball se efectuó allí.

El Liceo contó con un grupo de jóvenes que acudían casi a diario a practicar baloncesto hasta integrar un destacado elenco que representó a nuestro pueblo en torneos con equipos de diversas localidades; recuerdo entre ellos a Tulio, Pepe, Haroldo, Hugo, Sergio, Fernely, Tomasito, Perucho, Nelson y Ruly. Era frecuente ver a Mariano y “Chichí” Génova mostrar sus habilidades como tenistas. Concurridos y famosos los bailes, en especial los de las festividades navideñas amenizados por las mejores orquestas. Muchos eran asíduos a la television para deleitarse con La Taberna de Pedro, Mamacusa Alambrito, El Casino de la Alegría,  El Cabaret Regalías,  Aquí Todos Hacen de Todo, o la novela Martes y Miércoles de Amor Palmolive, programas de la Televisión Cubana que gozaron de reconocida popularidad con artistas de la talla de Gina Cabrera, Alberto González Rubio, Jesús Alvariño y otros. Fueron numerosas las personas que disfrutaron de este lugar y lo recordarán con agrado.

Cada año, durante los carnavales, los desfiles de carrozas y comparsas recorrían la Real, tomaban por la Alcalá y desde ahí hasta su entronque con José Cadenas y Enrique Junco. Algunas personas se disfrazaban y hacían reir al público que agolpado en aceras y esquinas se recreaba con estos festejos llenos de colorido y alegría. La muchachada, incluyéndome, corría paralela al suave desplazamiento de las carrozas tropezando con las personas y pidiendo a gritos a las jóvenes que viajaban en ellas que nos lanzaran serpentinas; las más de las veces nos complacían y regalalaban sonrisas y simpatías.

El más notable acontecimiento en la Alcalá fue la celebración del natalicio  de José Martí, patriótica tradición en nuestro pueblo. Las escuelas públicas y privadas, principales protagonistas, realizaban múltiples tareas de estudio y divulgación de su vida y pensamiento a la par que preparaban la habitual parada estudiantil.

Homenaje a José Martí, el Apostol de la Independencia de Cuba. El 20 de Mayo del 2010 el busto cumplirá 70 años de su inuguración en este lugar. Por lo que representa merece se le cuide un poco más. Foto 2009.

El 28 de Enero, pulcramente uniformados, una flor en mano, enarbolando banderas cubanas, letreros alegóricos y los estandartes y emblemas  de cada centro de estudio, marchaban los escolares, en algunos casos con sus bandas de música, acompañados de sus maestros, familiares y de la población que se les unía durante el trayecto. En nutrido torrente llegaban a la Alcalá donde el desfile alcanzaba el clímax de entusiasmo y solemnidad para dirigirse al parquecito “José Cadenas”, lugar en el que aún permanence desde 1940 el busto erigido al Maestro. Allí se le cantaba, se decían sus versos y poesías, personalidades del pueblo pronunciaban hermosas palabras en su honor. Tuve el privilegio de ser uno de los muchísimos estudiantes jovellanenses que en varias ocasiones depositó una flor ante el pedestal  de la figura que recuerda al hombre extraordinario que con los pobres de la tierra quiso su suerte echar.

Atraídos por comentarios acerca de sus poderes y significado sobrenaturales, en oportunidades nos aproximábamos a la enorme ceiba que  en aquellos tiempos se levantaba robusta y frondosa al doblar la esquina donde termina la Alcalá, a orillas de la Línea Habana, para ver ciertos objetos esparcidos alrededor del legendario arbol; “brujerías”  según decían, enigmas de los cuales debíamos manternernos alejados, pues algo de aquello podía dañarnos o tarde en la noche presentarse un “checherekú” para castigarnos al profanar el lugar, advertencias que venían de algunos de los propios muchachos de nuestro grupo, entre los cuales recuerdo  a  Marcial, Yayi, Pupi, Lalo, Emilio (este es otro Emilio). Muy impresionados, con mil conjeturas, nos marchábamos atemorizados del “misterioso” sitio, prometíamos no regresar, pero la curiosidad nos hizo incumplir tal promesa reiteradamente.

plaza jovellanos 10 Vista de la Plaza Gijón o Plaza Jovellanos. Final de la Avenida 10

Donde existiera aquella ceiba que quizás le hubiera podido brindar su hermosa presencia y protectora sombra se construyó un pequeño parque en homenaje a Don Gaspar Melchor de Jovellanos, ilustre político e intelectual que con sus ideas y su obra trascendió el tiempo y las fronteras de su país; nuestro querido pueblo lleva su nombre con orgullo hace 130 años. Esta personalidad nació en la ciudad de Gijón, provincia de Asturias, al norte de España el 5 de Enero de 1744. En su tierra natal se le quiere y se le honra de manera permanente. Son las razones para que localidades tan distantes, pero enlazadas por estos hechos, pactaran a través de sus respectivos gobiernos municipales la construcción en 1999 de la Plaza Gijón o Plaza Jovellanos, como se le denominó al parquecito que hoy indica el final de la Alcalá.

Con la desaparición del dominio colonial español a esta calle jovellanense, junto a muchas más, se les otorgó una nueva denominación, en este caso el de Máximo Gómez, tributo al Generalísimo del Ejército Libertador Cubano; sin embargo, incontables personas la continuaron llamando y aun la evocan por su designación original. Pero en la actualidad ni siquiera mantienen los nombres de los insignes patriotas y de otras figuras relevantes, hoy las calles de Jovellanos se identifican con números, símbolo de la despersonalización, guarismos desprovistos de significado. Hoy esa calle es  la Avenida 10, le quitaron su glorioso nombre. Se dice que fue medida organizativa para mejorar el funcionamiento del correo postal e identificar mejor las direcciones personales, de instituciones y establecimientos. De ser así, el endeble argumento se desploma al conocer ciudades de diferentes países que multiplican las dimensiones y la población de mi pueblo y conservan por siglos los nombres de sus calles, funcionan debidamente el envío y la distribución de la correspondencia y la rápida y exacta localización de cualquier dirección . Además,  con el paso del tiempo y el no disfrutar de la atención que antes se le prodigara, la Avenida 10 pierde progresivamente los saludables signos constructivos  que la distinguieron. 

Croquis de Alcala Avenue. Del autor para queridatierra.wordpress.com (Hacer Click para ampliar)

De cualquier forma, además de la famosa española y de la que así se llamara en mi pueblo, en Norteamérica, en la ciudad de Coral Gables, territorio enclavado en el Gran Miami, existe una calle Alcalá que es tan antigua como la propia localidad  de la que forma parte y, aunque no alcanza siquiera cien metros de largo, sólo tiene unos cuatro de ancho y está poblada por unas pocas casas y algunos árboles, más de una vez la he visitado,  recorriéndola, admirándola, disfrutando de su encanto.

Para mí y para muchos el nombre Alcalá significa permanente recuerdo a nuestra querida tierra y  a lo mejor de la herencia que nos legara la Madre Patria. La Avenida 10 de Jovellanos, a pesar de que diste de su anterior realeza, no dejará de ser siempre grandiosa.

* Comité Pro-Mejoras de Jovellanos :  Organización de ciudadanos que voluntaria y desinteresadamente aportaran recursos financieros e iniciaticas que  acrecentaron el progreso de la localidad durante la década de 1950. 

Galería de fotos

mirando-desde-alcala-2 Mirando desde la Alcalá hacia el oeste de la Calle Real, en dirección a la Fábrica de Sogas.
parqueo-patio-liceo En el patio del antiguo Liceo. Vista parcial del lugar en que se practicaran deportes, convertido en área de parqueo del hospital.
plaza Jov 13 Fernandito corretea por la Plaza Jovellanos.
alcala_coral_gables En la Alcalá de Coral Gables.
alcala_coral_gables2 La Alcalá de Coral Gables. Nace en Alhambra Cir. y termina, sin salida, en la SW 57 Ave (Red Rd).

La calle Alcalá

febrero 12, 2008

Desde los tiempos coloniales mi pueblo recibió una fuerte influencia española que, aunque más débil, persiste. No sólo su nombre, muchas de sus calles, establecimientos y otros lugares fueron designados en homenaje, por alusión a su similitud o alegoría, a personalidades y sitios de significado especial para los “peninsulares”.

Una de las vías más importantes y concurridas de Jovellanos se llamó “Alcalá” por años y todavía hoy la recordamos de ese modo. Se podría pensar que esa palabra  proviene del castellano, mas es de origen árabe y quiere decir “pabellón de cama”  (mosquitero) o “el castillo”.

Es notoria la utilización de este vocablo para consagrar municipios, pueblos, plazas, calles y otras partes de España y varios países. Por ejemplo: Alcalá de Henares, famosa ciudad cuna de Cervantes y Patrimonio de la Humanidad, ubicada en los alrededores de Madrid; Alcalá, municipio del Valle del Cauca, en Colombia; Alcalá de Cagayán, municipio de las Filipinas.

Esa expresión también es apellido de distinguidas personalidades del pasado y el presente en diferentes naciones. Pero el hecho de que se escogiera para designar una calle en punto tan distante de la península ibérica,  además de los antecedentes señalados, se lo atribuyo al propósito de perpetuar el recuerdo en  tierra cubana de la “Calle de Alcalá”, una de las más antiguas, populosas y la más extensa de Madrid, la capital de España.

Ella nace en La Puerta del Sol y se prolonga hasta  los accesos al Aeropuerto Internacional de Barajas. En su trayecto y cercanías están las  Plazas de Cibeles, Roma y la de la Independencia, en esta última se levanta la célebre  Puerta de Alcalá. Se añaden los Museos Naval, del Ejército y los famosísimos  del Prado y  Thyssen Bornemisza, el Parque del Retiro, el Palacio de los Deportes y la Plaza de Toros Monumental, varias estaciones del Metro de Madrid y muchísimos lugares más de especial interés. De tan renombrada calle se han escrito crónicas, relatos, poesías y canciones que la inmortalizan.

La “Alcalá” jovellanense es más de diez  veces menor en longitud, su anchura más reducida y no cuenta con tan afamados lugares. Sin embargo, el enorme valor que atesoran cada una de sus cuadras, entrecalles y rincones sintetiza una parte importante de la vida y la obra de un pueblo, que valen tanto o más que las majestuosas plazas o museos, que las más colosales calles y avenidas.  Surgió en la etapa de conformación y crecimiento del caserío de “Bemba”, de la unión del Camino Real que lo atravesaba de este a oeste con el que conducía hacia el norte en dirección a “Cimarrones”(Carlos Rojas, querido territorio vecino). A partir de este punto se alinearon a ambos lados casas, comercios y otros pequeños negocios. En los años en que la localidad alcanzó la categoría de “villa” y se le otorgó su actual nombre, a este camino, convertido ya en próspera vía, se le concedió el de “Alcalá” en honor a su “madre o hermana mayor” madrileña.

Croquis de la calle Alcalá, Jovellanos, Cuba. Elaborado por el Autor para queridatierra.wordpress.com (Hacer click sobre la imagen para ampliarla).

Con el decursar del tiempo se afianzó su relevancia; entre sus edificaciones, algunas modernas para la época, se establecieron los órganos de gobierno y de orden público municipales, como el Ayuntamiento, sede de la Alcaldía, y la Jefatura de la Policía Nacional; también se radicaron las Oficinas de Correos y Telégrafos, de las Juntas de Educación y la Electoral, la Casa de los Veteranos de la Guerra de Independencia y la Oficina del Historiador de la Villa, los amplios locales de las sociedades Liceo y el Casino Español o Centro Gallego, la escuela pública intermedia “José Martí”, donde se impartía desde el kindergarten hasta sexto grado, la escuela privada “José de la Luz y Caballero”, en la que se estudiaba hasta el bachillerato, el Conservatorio de Música de Cuca y Chiquitica, la sede de la Iglesia Bautista, varios consultorios médicos y establecimientos comerciales de diverso tipo. Allí fue erigido el Hospital, la obra más importante emprendida en nuestro poblado por su altísimo valor social. Muy cerca se construyó el Acueducto.

Marcaban el final de la “Alcalá” las vías férreas del Ferrocarril Central. Estas fueron trasladadas hace años un poco más al norte, pero a unos pasos de su antigua ubicación continúan presentes el Molino Arrocero “Ignacia” y la subestación de electricidad, entidades situadas a orillas de la carretera que conduce a Carlos Rojas.

En la “Alcalá” abundan casas de vivienda, hogares de muchas familias, nuestra magnífica gente, su más valioso tesoro. Citaré apellidos y me disculpo por aquéllos que omita sin proponérmelo: Alba, Argaín, Ayoroa, Boloy, Brito, Cárdenas, Cayón, Curbelo, Fernández, Figueroa, Freire, García, Génova, Gómez, Hernández, Lamelas, Lima, López, Machado, Manzano, Marrero, Martínez, Mateo, Molero, Muñíz, Nodarse, Quintero, Reboredo, Reyes, Rodríguez, Santana, Tenreiro, Valdés, Vallina, Vázquez, Vilabrille y otros. Sin lisonjas afirmo que en su inmensa mayoría fueron y son personas decentes, trabajadoras, de elevadas cualidades morales, cívicas, religiosas, practicantes del amor al prójimo y el respeto al derecho ajeno, buenos vecinos; no dudo que como en todo rebaño existiera alguna “oveja negra”, yo no la conocí. Entre los que habitaron o aún viven en esa calle no escasearon los que se han destacado de manera especial por su sobresaliente aporte a la vida de mi pueblo, como el Doctor Ignacio López Trélles, fundador de “La Gravi”, el Doctor Calixto Machado Saragoza, uno de nuestros insignes médicos y muchos más. Todos merecen respeto, gratitud y ser recordados. 

Espacios memorables están muy cerca de la “Alcalá”, como el pequeño parque en honor al patriota José Cadenas, en calle de igual nombre, coterráneo que cayera en combate por la libertad en las cercanías de su pueblo durante la Guerra de Independencia. En este sitio se levanta un busto con la figura de José Martí, notorio tributo al Apóstol. Con el concurso de la ciudadanía que ayudó a financiar el proyecto, en otro punto no muy distante se edificó un parque de mayores proporciones  dotado de hermosa estatua de mármol con su pedestal que glorifica el nombre, la memoria y la estampa del jovellanense de singular entereza Domingo Mujica y Carratalá, el primer patriota cubano fusilado por los españoles en la Guerra de Independencia.

Esta es mi Calle “Alcalá”, en Jovellanos, provincia de Matanzas, Cuba; la “hija legítima” o “hermana de sangre” de la famosa española, cual no por pequeña y humilde es menos grandiosa.

En próximo artículo continuaré contándoles de la “Alcalá”.  Vea  en este Blog:  La Avenida 10

Galería de fotos (todas de relativa actualidad)

Parque Jose CadenasParque “José Cadenas” visto desde la acera del “Liceo” . Nótese detrás de la segunda luminaria el busto a nuestro Apóstol.  Desaparecieron los árboles que existían en cada vértice de su forma triangular, la rueda dentada del centro y el rosal que rodeaba la excelsa figura del Maestro. A la izquierda se observa una pared lateral de la vivienda que habitara con su familia nuestro eminente Doctor Gabriel Ferrer. Le sigue la de los Alpízar. El autor, junto a sus padres y hermanos, vivió en humilde casa de madera en esa cuadra al lado de nuestros apreciados vecinos: la viejita Rosa, “Nanita”(una de sus hijas) y “Lalo”(esposo de Nanita), junto a Caruca, Pancho y Solangel, sus hijos, amigos de la infancia, quienes residían en la casa contigua, en la misma esquina. También fue nuestro vecino inmediato el estimado Alfredo Arozarena, compañero de mi padre en “La Gravi”.

Hospital de JovellanosEl Hospital Civil de Jovellanos visto desde la acera  frente a la casa de los Lamelas, lado opuesto a la vivienda de los Boloy. En la actualidad esas instalaciones médicas se extienden por casi toda la “manzana” que ocuparan la Jefatura de la Policía, el Centro de Veteranos, las Juntas de Educación y Electoral y las áreas de Sanidad. Vale decir que algunos de los organismos desplazados ocupan mejores y más amplios locales  y otros han desaparecido. El jeep que se observa encima de la acera es el vehículo que se utilizaba como ambulancia. Lo que fuera la bodega de Roberto Boloy, en esa misma esquina, hace mucho dejó de existir.

Estatua de Domingo Mujica

En primer plano la Estatua de Domingo Mujica y Carratalá en el parque del mismo nombre, nuestro “Parque Grande”. Es evidente la necesidad de restaurar tan importante y querido monumento. Detrás se pueden ver: a la izquierda, arriba, el local  de la Logia Caballeros de la Luz ( perdón si esta no es su denominación), debajo existe un Policlínico Dental, inmediatamente detrás de la estatua hay un edificio de apartamentos, seguidamente una casa de dos plantas. En la de arriba vivió con su familia el señor Orlando Fernández, amigo de mi padre, quien también laboró en “La Gravi”. En la foto se observa parcialmente la glorieta.