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La calle Alcalá

febrero 12, 2008

Desde los tiempos coloniales mi pueblo recibió una fuerte influencia española que, aunque más débil, persiste. No sólo su nombre, muchas de sus calles, establecimientos y otros lugares fueron designados en homenaje, por alusión a su similitud o alegoría, a personalidades y sitios de significado especial para los “peninsulares”.

Una de las vías más importantes y concurridas de Jovellanos se llamó “Alcalá” por años y todavía hoy la recordamos de ese modo. Se podría pensar que esa palabra  proviene del castellano, mas es de origen árabe y quiere decir “pabellón de cama”  (mosquitero) o “el castillo”.

Es notoria la utilización de este vocablo para consagrar municipios, pueblos, plazas, calles y otras partes de España y varios países. Por ejemplo: Alcalá de Henares, famosa ciudad cuna de Cervantes y Patrimonio de la Humanidad, ubicada en los alrededores de Madrid; Alcalá, municipio del Valle del Cauca, en Colombia; Alcalá de Cagayán, municipio de las Filipinas.

Esa expresión también es apellido de distinguidas personalidades del pasado y el presente en diferentes naciones. Pero el hecho de que se escogiera para designar una calle en punto tan distante de la península ibérica,  además de los antecedentes señalados, se lo atribuyo al propósito de perpetuar el recuerdo en  tierra cubana de la “Calle de Alcalá”, una de las más antiguas, populosas y la más extensa de Madrid, la capital de España.

Ella nace en La Puerta del Sol y se prolonga hasta  los accesos al Aeropuerto Internacional de Barajas. En su trayecto y cercanías están las  Plazas de Cibeles, Roma y la de la Independencia, en esta última se levanta la célebre  Puerta de Alcalá. Se añaden los Museos Naval, del Ejército y los famosísimos  del Prado y  Thyssen Bornemisza, el Parque del Retiro, el Palacio de los Deportes y la Plaza de Toros Monumental, varias estaciones del Metro de Madrid y muchísimos lugares más de especial interés. De tan renombrada calle se han escrito crónicas, relatos, poesías y canciones que la inmortalizan.

La “Alcalá” jovellanense es más de diez  veces menor en longitud, su anchura más reducida y no cuenta con tan afamados lugares. Sin embargo, el enorme valor que atesoran cada una de sus cuadras, entrecalles y rincones sintetiza una parte importante de la vida y la obra de un pueblo, que valen tanto o más que las majestuosas plazas o museos, que las más colosales calles y avenidas.  Surgió en la etapa de conformación y crecimiento del caserío de “Bemba”, de la unión del Camino Real que lo atravesaba de este a oeste con el que conducía hacia el norte en dirección a “Cimarrones”(Carlos Rojas, querido territorio vecino). A partir de este punto se alinearon a ambos lados casas, comercios y otros pequeños negocios. En los años en que la localidad alcanzó la categoría de “villa” y se le otorgó su actual nombre, a este camino, convertido ya en próspera vía, se le concedió el de “Alcalá” en honor a su “madre o hermana mayor” madrileña.

Croquis de la calle Alcalá, Jovellanos, Cuba. Elaborado por el Autor para queridatierra.wordpress.com (Hacer click sobre la imagen para ampliarla).

Con el decursar del tiempo se afianzó su relevancia; entre sus edificaciones, algunas modernas para la época, se establecieron los órganos de gobierno y de orden público municipales, como el Ayuntamiento, sede de la Alcaldía, y la Jefatura de la Policía Nacional; también se radicaron las Oficinas de Correos y Telégrafos, de las Juntas de Educación y la Electoral, la Casa de los Veteranos de la Guerra de Independencia y la Oficina del Historiador de la Villa, los amplios locales de las sociedades Liceo y el Casino Español o Centro Gallego, la escuela pública intermedia “José Martí”, donde se impartía desde el kindergarten hasta sexto grado, la escuela privada “José de la Luz y Caballero”, en la que se estudiaba hasta el bachillerato, el Conservatorio de Música de Cuca y Chiquitica, la sede de la Iglesia Bautista, varios consultorios médicos y establecimientos comerciales de diverso tipo. Allí fue erigido el Hospital, la obra más importante emprendida en nuestro poblado por su altísimo valor social. Muy cerca se construyó el Acueducto.

Marcaban el final de la “Alcalá” las vías férreas del Ferrocarril Central. Estas fueron trasladadas hace años un poco más al norte, pero a unos pasos de su antigua ubicación continúan presentes el Molino Arrocero “Ignacia” y la subestación de electricidad, entidades situadas a orillas de la carretera que conduce a Carlos Rojas.

En la “Alcalá” abundan casas de vivienda, hogares de muchas familias, nuestra magnífica gente, su más valioso tesoro. Citaré apellidos y me disculpo por aquéllos que omita sin proponérmelo: Alba, Argaín, Ayoroa, Boloy, Brito, Cárdenas, Cayón, Curbelo, Fernández, Figueroa, Freire, García, Génova, Gómez, Hernández, Lamelas, Lima, López, Machado, Manzano, Marrero, Martínez, Mateo, Molero, Muñíz, Nodarse, Quintero, Reboredo, Reyes, Rodríguez, Santana, Tenreiro, Valdés, Vallina, Vázquez, Vilabrille y otros. Sin lisonjas afirmo que en su inmensa mayoría fueron y son personas decentes, trabajadoras, de elevadas cualidades morales, cívicas, religiosas, practicantes del amor al prójimo y el respeto al derecho ajeno, buenos vecinos; no dudo que como en todo rebaño existiera alguna “oveja negra”, yo no la conocí. Entre los que habitaron o aún viven en esa calle no escasearon los que se han destacado de manera especial por su sobresaliente aporte a la vida de mi pueblo, como el Doctor Ignacio López Trélles, fundador de “La Gravi”, el Doctor Calixto Machado Saragoza, uno de nuestros insignes médicos y muchos más. Todos merecen respeto, gratitud y ser recordados. 

Espacios memorables están muy cerca de la “Alcalá”, como el pequeño parque en honor al patriota José Cadenas, en calle de igual nombre, coterráneo que cayera en combate por la libertad en las cercanías de su pueblo durante la Guerra de Independencia. En este sitio se levanta un busto con la figura de José Martí, notorio tributo al Apóstol. Con el concurso de la ciudadanía que ayudó a financiar el proyecto, en otro punto no muy distante se edificó un parque de mayores proporciones  dotado de hermosa estatua de mármol con su pedestal que glorifica el nombre, la memoria y la estampa del jovellanense de singular entereza Domingo Mujica y Carratalá, el primer patriota cubano fusilado por los españoles en la Guerra de Independencia.

Esta es mi Calle “Alcalá”, en Jovellanos, provincia de Matanzas, Cuba; la “hija legítima” o “hermana de sangre” de la famosa española, cual no por pequeña y humilde es menos grandiosa.

En próximo artículo continuaré contándoles de la “Alcalá”.  Vea  en este Blog:  La Avenida 10

Galería de fotos (todas de relativa actualidad)

Parque Jose CadenasParque “José Cadenas” visto desde la acera del “Liceo” . Nótese detrás de la segunda luminaria el busto a nuestro Apóstol.  Desaparecieron los árboles que existían en cada vértice de su forma triangular, la rueda dentada del centro y el rosal que rodeaba la excelsa figura del Maestro. A la izquierda se observa una pared lateral de la vivienda que habitara con su familia nuestro eminente Doctor Gabriel Ferrer. Le sigue la de los Alpízar. El autor, junto a sus padres y hermanos, vivió en humilde casa de madera en esa cuadra al lado de nuestros apreciados vecinos: la viejita Rosa, “Nanita”(una de sus hijas) y “Lalo”(esposo de Nanita), junto a Caruca, Pancho y Solangel, sus hijos, amigos de la infancia, quienes residían en la casa contigua, en la misma esquina. También fue nuestro vecino inmediato el estimado Alfredo Arozarena, compañero de mi padre en “La Gravi”.

Hospital de JovellanosEl Hospital Civil de Jovellanos visto desde la acera  frente a la casa de los Lamelas, lado opuesto a la vivienda de los Boloy. En la actualidad esas instalaciones médicas se extienden por casi toda la “manzana” que ocuparan la Jefatura de la Policía, el Centro de Veteranos, las Juntas de Educación y Electoral y las áreas de Sanidad. Vale decir que algunos de los organismos desplazados ocupan mejores y más amplios locales  y otros han desaparecido. El jeep que se observa encima de la acera es el vehículo que se utilizaba como ambulancia. Lo que fuera la bodega de Roberto Boloy, en esa misma esquina, hace mucho dejó de existir.

Estatua de Domingo Mujica

En primer plano la Estatua de Domingo Mujica y Carratalá en el parque del mismo nombre, nuestro “Parque Grande”. Es evidente la necesidad de restaurar tan importante y querido monumento. Detrás se pueden ver: a la izquierda, arriba, el local  de la Logia Caballeros de la Luz ( perdón si esta no es su denominación), debajo existe un Policlínico Dental, inmediatamente detrás de la estatua hay un edificio de apartamentos, seguidamente una casa de dos plantas. En la de arriba vivió con su familia el señor Orlando Fernández, amigo de mi padre, quien también laboró en “La Gravi”. En la foto se observa parcialmente la glorieta.