El mas cercano y querido vecino

Posted Enero 31, 2010 by Jorge
Categories: Carlos Rojas, Jovellanos

A sólo seis kilómetros de Jovellanos está Carlos Rojas, al cual muchísimas personas guardan especial cariño, respeto y devoción; me honra ser parte de ellas. A este poblado me unen vínculos tan estrechos como irrompibles. 

Pequeño en extensión territorial y demográfica posee larga y rica historia.  En síntesis les cuento que se le reconoce con vida propia desde 1765 en que se designa con el nombre de Cimarrones porque en sus tupidos y abundantes bosques se refugiaban los esclavos que huían de las crueldades a que les sometían en los numerosos ingenios y trapiches, fincas y plantaciones cañeras de la región central de la que posteriormente se conoce como provincia de Matanzas. 

En 1819 se construyó su primera iglesia que poco después se eleva a la categoría de parroquia bajo la advocación de la Virgen del Pilar, santa patrona del territorio. 

El territorio de Cimarrones y su poblado cabecera cambian su nombre en honor a Carlos Rojas Cruzat, General de División del Ejército Mambí. Foto tomada de la Enciclopedia de Cuba.

Se convierte en municipio con su ayuntamiento en 1879. En 1902 se le suprime ese rango para restituírsele en 1910. Por aquel tiempo se le cambia su nombre por el actual en homenaje al general de división del Ejército Libertador Cubano, el destacado patriota Carlos Rojas Cruzat, quien nacido en Cárdenas, combatió en repetidas ocasiones contra fuerzas españolas  en la zona de Cimarrones durante la Guerra de Independencia. 

En 1975 se le vuelve a quitar la jerarquía de municipio, su poblado cabecera y gran parte de su territorio pasan y se mantienen hasta hoy,  bajo la jurisdicción de Jovellanos. 

Carlos Rojas fue tierra de independentistas. Basilio Tosca, hacendado de Cimarrones se unió a Narciso López cuando éste desembarcó en Cárdenas en 1851. En aquellos años no fueron pocos los cubanos oriundos de esta zona que conspiraron contra el colonialismo español y durante la Guerra de 1895 se hizo notoria la presencia mambisa en sus alrededores con incontables hechos de armas y otras acciones. 

Alfredo Nodarse Nodarse, nacido en Cimarrones en 1869, alcanzó el grado de Teniente Coronel del Ejército Libertador y se destacó, entre otros, en los combates de Mal Tiempo, Coliseo, Calimete, Diana, Guamacaro y Río de Auras, a las órdenes del Generalísimo Máximo Gómez Báez y a las de su Lugarteniente General, el Mayor General Antonio Maceo Grajales. 

Colosal monumento al Apóstol José Martí en la Plaza Cívica (llamada Plaza de la Revolución), obra magistal del escultor carlosrojense Juan José Sucre Vélez.

Hijos de este pueblo son personalidades relevantes de la cultura nacional, entre ellos: Juan Bruno Zayas Jiménez (1825-1895), brillante médico que perteneció a la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana; Ricardo del Monte y Rocío (1828-1909), publicista y crítico eminente; Casimiro del Monte y Portillo (1838-1887), poeta, literato, ilustre intelectual; María Collado, nacida en 1886, notable escritora y periodista; el famoso escultor Juan José Sucre Vélez, (1898-1974), quien entre sus obras se encuentran el Monumento al Soldado Invasor levantado en Mantua; el extraordinario monumento a José Martí en la Plaza Cívica (después llamada Plaza de la Revolución), y el busto a Simón Bolívar en la Plaza de la Fraternidad en el parque de igual nombre en la Ciudad de la Habana. 

Hasta el presente, muchos otros sobresalen como maestros, médicos, intelectuales, deportistas y en otras esferas. Pero son muchísimas más las personas sencillas y humildes, trabajadoras, que de manera callada y anónima aportaron, aportan, engrandecieron y engrandecen las riquezas materiales, morales, espirituales, patrióticas y religiosas  de Carlos Rojas. 

En sus fértiles tierras regadas por varios ríos se criaba ganado,  producían con abundancia viandas, arroz, frutos menores y mucha caña de azúcar que se molía en los Centrales Carolina (Granma) y Santa Amalia (Victoria de Yaguajay), ambos en la actualidad desarmados o desactivados, como la gran mayoría de los Centrales Azucareros de la República de Cuba. Años atrás mi país fue el principal exportador de azúcar del mundo y paradójicamente, desde hace algún tiempo, importa el dulce producto para abastecer precariamente el consumo nacional. 

Vista de la calle Real o Martí en 1947. A la derecha el parque. Nótese que las calles no están aun asfaltadas. Foto de Así era Matanzas.

La población se triplicó según los datos censales entre los años 1899 hasta 1953. La información pública disponible de los censos más recientes  no se desglosa, abarca en su conjunto a Jovellanos. De cualquier modo  presumo que en la etapa más reciente este crecimiento sea mucho más lento, pues es la tendencia general en el desarrollo de la población cubana según los reportes oficiales. 

Plano(Croquis) del centro de Carlos Rojas. Elaborado por el Autor para queridatierra.wordpress.com (Hacer Click sobre la imagen para ampliarla)

Carlos Rojas tiene muy buenas comunicaciones terrestres. Enlaza hacia el el norte, por carretera, después de pasar por el caserío de San Joaquín, con el antiguo Central “Progreso” (“José Smith Comas”), que también está desactivado y según la clasificación oficial se utiliza como museo. De ahí se toma el Circuito Norte y enseguida se llega a Cárdenas, de inmediato tenemos a Varadero. Es un recorrido total de unos 30 kilómetros. Hacia el sur, también por carretera, muy cerca está  Jovellanos. Cuenta con otros caminos en buenas condiciones que lo unen a diferentes bateyes y caseríos como Olimpo, San Pablo y Tosca. Muy cerca, hacia el oeste, se construyó un embalse de agua que represa las aguas de algunos ríos que corrían libremente por la zona. Desde la segunda mitad del siglo XIX está unido por ferrocarril a Cárdenas y Jovellanos. 

Es otra vista de la calle Martí en 1947, ahora desde la salida que va a San Pablo mirando al centro del pueblo. Foto de Así era Matanzas.

Es un pueblo muy parecido a incontables sitios del interior del país. Muchas de sus casas tienen paredes de madera o de piedra de canto o ladrillo unidos por argamasa de arcilla y arena, con techos de alto puntal cubiertos de tejas.  Algunas con paredes de concreto y techo de placa. Abundan las viviendas con amplios portales. 

Por la calle Martí. A la derecha el parque. Del centro hacia la izquierda se observa el Correo. Foto de Internet

Hoy sus calles están asfaltadas. En la parte central de la villa se destaca la que se nombrara Martí y antes se le llamara calle Real; a sus orillas el parque y varias dependencias y establecimientos, entre ellos, la Oficina de Correos y Telégrafos, el Liceo o Círculo Social, la Farmacia de Cabrera, las bodegas de Martiniano y la de Fraga, la Iglesia Bautista,  la carnicería de Omar Jiménez, así como numerosas casas de familias. 

La imagen de la casa es totalmente diferente. Fue el lugar donde habitara la familia Nodarse-Jiménez. Foto del Autor

Le sigue en importancia la calle Máximo Gómez. En ella se localizaron, entre otros,  el Juzgado, la Jefatura de la Policía, el Bar de Cano, la carnicería de Papito Terán, la quincalla de Jorge Chaluja, los salones de la Logia Mazónica, el Cine viejo (desaparecido) y el nuevo (aun existe). Una de las aceras a orillas del parque da a esta calle y en el # 79 de la misma, en humilde casa de madera y techo de tejas, vivieron por años los Nodarse-Jiménez; diversas familias habitan o habitaron múltiples casas situadas a los lados de esta vía. 

Es la intersección de Martí y Máximo Gómez, se observa el Comedor Popular. Foto de Internet.

En la esquina sureste del cruce perpendicular de Martí y Máximo Gómez estuvo el Bar de Paquito, prácticamente frente al parque. En la esquina noroeste existió la Tienda de Ropa de los hermanos Chaluja, destruida por voraz incendio un día de los años finales de la década del 50 o primeros del 60. Este hecho causó gran conmoción y puso en peligro a las casas colindantes, aunque no causó otros daños. En ese espacio se construyó posteriormente una entidad gastronómica que se denominó Comedor Popular. 

El busto al Apóstol José Martí en el centro del parque de Carlos Rojas. Foto de Internet

Un lugar que aprecian los carlosrojenses desde hace muchísimos años es el hermoso parque de que disponen en el centro del pueblo, con el busto al Apóstol José Martí , el pequeño obelisco dedicado a las Madres y numerosos bancos que disfrutan la sombra de sus frondosos árboles. Es un sitio bonito,  agradable, tranquilo. Lo solía visitar acompañado de mi novia. 

Conocí este pueblo siendo niño. En ocasiones me llevaron de visita a la casa de tía Pampa – Esperanza Marín, hermana de mi abuela paterna – quien vivíó allí junto a su esposo Mito Nodarse; recorrí las orillas del río Cimarrones de pesca junto a mi padre, aunque casi siempre sólo atrapábamos un entretenido cansancio. Como excepción, recuerdo la vez que tiramos los anzuelos bajo el puente de la línea del ferrocarril, muy próximo al que pasa por la carretera en el tramo entre Carlos Rojas y Jovellanos, y tras un buen rato en el que mi padre y mi primo Alfredito – que nos acompañaba en esa oportunidad -  me llamaran a media voz varias veces para decirme – te están picando… te están picando –  me vi obligado a reponer la carnada hasta que en una de esas tiré fuerte de la vara y pesqué una guabina; hecho que me puso muy contento. También estuvimos de cacería en fincas de los alrededores. 

Posteriormente mis visitas se multiplicaron… 

La vi por primera vez en el estadio de pelota de Jovellanos, cuando formó parte del grupo de batuteras de una banda de música de las escuelas de Carlos Rojas en un desfile estudiantil por el natalicio del Apóstol José Martí. Después la conocí y conversamos cuando paseaba junto a una amiga por las calles de mi pueblo. Nos enamoramos; nos hicimos novios cuando ella sólo tenía trece años de edad. Entonces, con el consentimiento de sus padres, cada vez que tenía oportunidad la visitaba. Después nos casamos y es la magnífica madre que me dio a nuestro hijo, lo más querido. Es la amante esposa que me acompaña en las buenas y en las malas hace más de cuarenta años. 

Ella, sus padres y hermanos, son de Carlos Rojas. Una gran familia: los Nodarse Jiménez. Mi suegra fue una mujer excepcionalmente dedicada a sus hijos, a sus nietos, a su hogar; persona en extremo trabajadora, noble, cariñosa y buena; siempre me recordó con sus acciones a mi propia madre. Tuve el privilegio de ser su yerno más joven y me favorecia en todo, especialmente en los consejos que daba a Iris, mi esposa, la menor de todos sus hijos. Fue además, una abuela que dedicó muchos esfuerzos y atenciones para que a su nieto Jorgito no le faltaran alimentos en la Habana. 

Ignacio fue un padre sabio y dedicado por entero a su familia. Como suegro se mostró cordial y al tanto de todo cuanto pudiera hacer por mi. Recuerdo que estando yo  en el ejército, al salir de pase visitaba a su hija en Carlos Rojas. Al término del breve permiso, al regresar, invariablente ella me entregaba, a pesar de las escaceses que padecíamos, un paquete que contenía un enorme pudín. Pensé que era Zoila la que lo preparaba, pero al cabo del tiempo supe que quien se tomaba ese trabajo, por propia iniciativa, era Ignacio. Pudines tan sabrosos como aquellos, hasta hoy, no los he vuelto a probar. 

En verdad no quiero mejores suegros que Zoila e Ignacio. Tampoco quiero mejores cuñadas que Irma (Mimí), Iraida (Yaya) e Isora; y no quiero mejores cuñados que Ignacito, Israel (Lalo), Ismael (Tatica), Ibraim, Ibel, Iván y Manolo. A todos ellos, los hijos de mis queridos suegros, los admiro, entre otras razones, por su fuerte apego a la familia y por el noble y generoso corazón que heredaron de sus padres. Iris es la réplica de su mamá y es el amor de mi vida.  Me enorgullece formar parte de esa familia. 

La estación de ferrocarril de Carlos Rojas. Construida en las primeras décadas del pasado siglo. Foto de Internet.

El corto viaje de Jovellanos hasta Carlos Rojas casi siempre lo realizaba en la guaguita de los Azpeitia. La esperaba frente al Hospital o al terminar la Acalá, a unos pasos de la línea del ferrocarril, los dos puntos más cercanos a mi casa en aquel tiempo. Su pintoresca imagen al aparecer en la lejanía, y al acercarse escuchar el peculiar sonido de su motor de petróleo, me causaban alegría. Otras veces cogí algún carro de alquiler que al pasar tenía espacio libre. También me fui en tren, en botella y en bicicleta. Regresaba en la última guaguita y cuando se me iba, trataba de conseguir carro de alquiler u otro vehículo. Alguna vez me fui a pie y confieso que en una oportunidad encontré un caballo amarrado a una cerca a la salida del pueblo y lo tomé prestado. Lo solté al llegar a Jovellanos; eso no estuvo bien. 

En aquellos tiempos recuerdo al timón de la guaguita de los Azpeitia a Rafael Fuentes y a su hijo Rafelito, a Puto y a Ñico Guagualoca (apodos en ambos casos, me disculpo por no conocer sus nombres). Los  choferes o dueños de los carros de alquiler con los cuales viajé infinidad de veces fueron Cangreja, Pescaíto, Mañengo y Marrú (de igual modo me apena no saber sus nombres). 

Es mucha la gente buena que de una u otra manera conocí en Carlos Rojas. Aunque son más, sólo citaré  los nombres que recuerdo: Alfredo Alvarez, Olguita Carbot, Armanda Curbelo, Daysi Chaluja, Roberto Denis, Maria y Mario Estabil, Pedro Finalé, Mercedes Galloso, Carlos Rodríguez, Papito Terán, Armando Santurtún y Osvaldo Valencia. 

Con razón alguna vez escuché decir que Carlos Rojas era el norte de Jovellanos o Jovellanos el sur de Carlos Rojas, porque ambas localidades estuvieron continuamente muy compenetradas en todos los órdenes. De este pueblo y su territorio, de su historia, de sus habitantes, de su quehacer cotidiano, hay mucho más que contar.

Carlos Rojas fue, es y siempre será, el más cercano y querido vecino de Jovellanos,  parte esencial de mi querida tierra.

Breve mensaje de Navidad

Posted Diciembre 10, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos

Con respeto a quien piense diferente quiero recordar que la Navidad es la fecha más importante de todas. El 25 de Diciembre conmemoramos el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios, su extraordinaria historia de predicar y hacer el bien y el sacrificio de su vida por el bienestar de la humanidad. Siempre lo debemos tener presente.

Feliz Navidad y próspero 2010 !

Deseo a los jovellanenses y a todas las personas, en especial a  mis familiares y a mis lectores,  una feliz Navidad y que sus sueños y esperanzas sean realidad en el nuevo año 201o. Un fuerte abrazo, Jorge.

Laboratorios Gravi en el corazón de mi pueblo

Posted Diciembre 3, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos, La Gravi

Visité Jovellanos y pude conocer por experiencia propia lo que verdaderamente queda de Laboratorios Gravi, S. A.

Hacer click sobre la imagen para ampliarla.

Muchos comentaron y así lo creí, que de las instalaciones de la querida firma orgullo de los cubanos, en especial de los jovellanenses, no quedaba nada, pero algo hallé y aquí les cuento.

 … Tras el emotivo encuentro con mis familiares y compartir con ellos los momentos iniciales de mi visita, les pido me permitan dar una vuelta por el pueblo y que nadie me acompañe … les prometo regresar pronto. Quiero caminar sólo por las amadas calles y guardar en la memoria todo lo que vea y escuche, para después disfrutar el más fresco recuerdo de mi tierra. Me auxilio de una cámara fotográfica que saco de su estuche, la reviso y compruebo que está lista; con ella trabajo incesantemente a lo largo del recorrido.

Foto1. En José Cadenas esquina a Daniel González. En aquella acera ya no existe la Fábrica de Jabón; allí se levanta un cercado de concreto. Foto 2009.

… Desde la calle Real me encamino por la Alcalá , al llegar a José Cadenas tuerzo a la derecha y me dirijo hasta Daniel González, allí me detengo. Siento una fuerte opresión en el pecho cuando miro al sitio en el que se levantara la Fábrica de Jabón y verifico que no existe.

Foto 2. A lo largo de Daniel González. Una vista de la acera donde estuviera la Jabonería y ahora se levanta la alta cerca de concreto. Foto 2009.

Veo un alto cercado de concreto rematado por una estructura simétrica tras el cual hay un huerto que se extiende por el terreno que antaño ocupara la Jabonería. Cosechan lechugas, tomates, coles, zanahorias y otros vegetales que allí mismo venden a la población.

Foto 3. Por uno de los espacios ahuecados de la cerca, una vista del huerto. Foto 2009.

En los límites finales del Organopónico Luis Avila Rosales, nombre con el que designan este sembradío, existen aun dos grandes y viejos tanques metálicos que formaran parte de la fábrica; los contemplo admirado. No pude precisar si los utilizan, pero sus siluetas impactan y motivan el recuerdo de los tiempos en que mi querido pueblo disfrutara las bonanzas de La Gravi.

Foto 4. Antes la Fábrica de Jabón; desde hace algún tiempo, el Organopónico Luis Avila Rosales. Foto 2009.

Foto 5. Desde la calle Carlos Rojas, una vista lateral del llamado Organopónico. Foto 2009.

… Continúo por Daniel González rumbo al parque Domingo Mujica para seguir hacia Enrique Villuendas.

Foto 6. Desde el parque Domingo Mujica, la entrada a la calle Enrique Villuendas. A la izquierda una imagen del deplorable estado de la edificación que habitaran conocidas familias de Jovellanos y a la derecha el antiguo teatro Apolo en situación similar. Foto 2009.

No puedo pasar por alto referir el deprimente estado constructivo del edificio que habitaran, entre otras, las familias de Ada Quintero, Eña Castro y la de Reynaldo Marco y Regla Marrero.

Foto 6a. Una vista más completa de una parte de las ruinas por la calle Céspedes, entre Daniel González y Enrique Villuendas. Foto 2009.

Fue el Teatro Apolo, después Cine 1ero de Mayo. No funciona desde hace años y actualmente está destruido, sólo queda la maltrecha fachada. Foto 2009.

También el deplorable aspecto de lo que antes fue el distinguido teatro Apolo, al que después de la intervención le llamaran 1ero de Mayo y que desde hace tiempo está prácticamente destruido.

Al adentrarme por Enrique Villuendas veo en ruinas los inmuebles que albergaron las instalaciones para elaborar el desodorante, los polvos y otros productos. Un poco más adelante, por la misma calle, el local de dos plantas donde arriba estuvieran las Oficinas Centrales de Laboratorios Gravi, S. A. y debajo se fabricara la pasta Gravi, La Reina de las Cremas Dentales.

Foto 7. Donde estuvieran las Oficinas Centrales de Laboratorios Gravi, S. A. Sirve de sede al Tribunal Popular Municipal. Claramente vemos uno de los tubos de pasta dental gigantesco que aun perdura en el emblemático lugar. Foto 2009.

Según pude conocer, ambos locales pertenecen a una institución gubernamental llamada Tribunal Popular Municipal, aunque no han podido deshacerse del gigantesco tubo que oculto bajo la gruesa capa de pintura, rememora la famosa pasta dental en la fachada de la parte superior de la edificación.. Por la calle Luz Caballero, entre Real y Céspedes, hay otra vista en la que se aprecia el mal estado del sitio en el que se fabricaban el desodorante y otros artículos.

Foto 8. Por Luz Caballero. Vista del sitio en el que se fabricaran el desodorante y otros artículos. Foto 2009.

Foto 8a. Otra vista del local donde se fabricara el desodorante y otros artículos. Es evidente su mal estado. Foto 2009.

 Muchas personas recuerdan a La Gravi. Algunos dicen que las instalaciones construidas hace algunos años en las afueras del pueblo, pertenecientes a una firma de capital mixto – gobierno y extranjeros – se construyeron para sustituirla porque estaba muy vieja. Pero es una solución muy simplista pensar de esa manera. Estoy seguro que si Laboratorios Gravi, S. A. hubiera continuado el curso de su pujante desarrollo, la historia sería totalmente diferente; con toda certeza el pito de la Jabonería hoy lo escucharíamos con mucha más fuerza en todo el pueblo. … Pero de Laboratorios Gravi, S. A. lo más importante que queda es que permanece enraizado en el corazón agradecido de mi pueblo que recordará siempre a su fundador Ignacio López Trelles y a todos sus trabajadores; a su generosa obra de amor y prosperidad para Jovellanos.

Nada tienen que ver con La Gravi, pero son fotos interesantes de nuestro pueblo:

Foto 9. En la Martí o la calle Real. Desde la esquina de Luz Caballero. A la derecha, donde estuvieran El Gallo de Oro, El Gran Palacio y El Bar Ideal; actualmente el llamado "Parque de los Viejos". Foto 2009.

Foto 9a. Una vista más cercana del "Parque de los Viejos". Foto 2009.

Extraordinaria fortuna (2)

Posted Noviembre 5, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos

Continuación de la Galería de Fotos.

Calle Estrada Palma. 1928

Jovellanos. La calle Estrada Palma en 1928. Aun no existe la Carretera Central. Foto tomada de Así era Matanzas.

La guajira 3

En la Carretera Central. Desde La Guajira hacia Jovellanos. Foto 2009

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Bajo el puente. Una mirada al este. Foto 2009.

Foto 5

A la orilla de la Carretera Central hacia Coliseo, la Cafetería Caonao. Febrero 2009.

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El sólido entramado de columnas y vigas de mi puente. Foto 2009.

Extraordinaria fortuna

Posted Octubre 29, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos

Foto 4

A la salida de Jovellanos. Los carros vienen o van por la Carretera Central desde o en dirección a Coliseo. El fotógrafo apunta la cámara desde el inicio de la carretera a Pedro Betancourt. Foto 2009.

La Carretera Central se construyó entre los años 1927 al 1931. Desde Pinar del Río hasta Santiago de Cuba tiene una longitud de 1139 kms. Se asienta sobre firme losa de hormigón cubierta de excelente mezcla asfáltica; cuenta con 536 puentes, 486 de hormigón armado, 15 de acero y 35 de otros tipos.

Esta grandiosa obra se ejecutó por la empresa norteamericana Warren Brothers Co. y la Compañía Cubana de Contratistas dirigida por el ingeniero cubano Manuel A. Coroalles, la cual realizó completamente su diseño. Con toda razón esta es una de las Siete Maravillas de la Ingeniería Civil de Cuba.[1]

La Carretera Central significó enorme adelanto para el desarrolo nacional; crecieron pueblos y ciudades, la indutria, la agricultura, el turismo; después de creada, nuestro país fue otro. Su calidad la confirman su uso contínuo por muchos años hasta nuestros días.

Foto 6

En la Carretera Central. A dos kilómetros de Jovellanos en dirección a Perico. Foto 2009

Gracias a su privilegiada posición geográfica, por Jovellanos pasa la magnífica vía a todo lo largo del extremo sur de la localidad. Mi pueblo le debe mucho; desde su creación significó extraordinario impulso a su desarrollo en todos los ódenes al facilitar la transportación terrrestre hacia todo el país.

Calle Estrada Palma

Calle Estrada Palma, mirando desde San Lorenzo hacia Santa Isabel. Foto 2009

El segmento que pasa por la parte habitada del pueblo se convirtió en una de sus mejores calles , la cual desde antes se nombró Estrada Palma, merecido homenaje a Don Tomás, el primer presidente de la República, destacado patriota de las Guerras de Independencia de 1868 y 1895.

En esa calle, además de los ciudadanos que habitan las numerosas viviendas situadas a sus orillas, se asentaron diferentes comercios y manufacturas, entre ellos los garajes localizados en ambos extremos del pueblo; la Embotelladora Jovellanos; la fábrica de bloques de José Ramón García; bodegas como La Bataclana y la de Pablo Toscano; el establecimiento de la familia Lang con su gasolinera y la venta de víveres, cigarros, café al minuto y refrescos; la cafetería La Pachanga. También estaba el local de los Caballitos o Policía Motorizada.

Entrada al Batey La Guajira, donde nació mi querida madre.

Por la Carretera Central, a tres kilómetros de Jovellanos en dirección a Perico, está el Batey La Guajira, lugar donde nació mi querida madre en 1924. Foto 2009.

En las afueras, la planta de la estación de radio Circuito Nacional Cubano; algunos asentamientos campesinos o bateyes como San José, La Experimental y La Guajira, en esta última, en 1924, poco antes de comenzar la construcción de la grandiosa obra, nació mi madre querida.

Apostados en la Carretera Central, sobre todo en la salida hacia Coliseo, recuerdo a los vendedores que sostenían en sus manos ristras de las más hermosas mandarinas; las ofrecían con movimientos pendulares a los numerosos vehículos en tránsito por el lugar, muchos se detenían para comprar la sabrosa fruta. Siempre escuché que la cosechaban en el cercano Naranjal de los Fernández. 

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El puente o elevado cruza sobre la línea del ferrocarril que va hacia el Circuito Sur. Foto 2009

El punto constructivo más importante de esta carretera al pasar por mi pueblo es el puente o elevado que fue preciso levantar sobre el cruce del ferrocarril que conduce al Circuito Sur. Se extiende en arco por unos 400 metros, su luz se acerca a los 20 metros y sus extremos descansan al pie de las calles Narciso López por el oeste, y Cataneo por el este. El material empleado en su fabricación fue el hormigón armado.

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Nuestro puente; sus poderosas columnas. Foto 2009.

Las sólidas columnas conforman poderosos cuartetos situados a unos 15 metros entre ellos para constituir el vigoroso sostén de toda la estructura cogida por numerosas vigas. La parte superior está rematada por consistentes barandas que por ambos lados acompañan su arqueada figura, sólida protección a vehículos y peatones.

Sitio considerado espacio público, algunas personas muy pobres vivieron bajo el puente en casuchas de desechos de cartón, tablas y pedazos de zinc, al amparo de la monumental construcción.

Se dice que alguien se quitó la vida lanzándose desde la parte más alta del elevado y que personas con diferentes problemas en ocasiones amenazaban con imitar el gesto suicida.

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Hermosa imagen de nuesro puente desde el lugar que llaman la Plaza Roja. Foto 2009.

Pero lo cierto es que el puente o elevado de la Carretera Central en nuestro pueblo, diseño típico que podemos ver en otros puntos a lo largo del país, sin tener los conocimientos y la información técnica adecuados, afirmo que es una maravilla de la ingeniería civil de todos los tiempos en Jovellanos.

A más de 75 años su estructura se mantiene firme, orgullosa. Es un símbolo que acompaña el recuerdo que profesamos los jovellanenses a nuestra querida tierra.

La Carretera Central es una extraordinaria fortuna y mantiene su valor a pesar del castigo del tiempo y la falta de adecuado mantenimiento. ( Ver Galeria de Fotos)

[1] La Sociedad de Ingenieros Civiles Americanos escogió entre las más grandes y complejas construcciones modernas en diferentes épocas y países  las Siete Maravillas de la Ingeniería Civil, estas son: el Canal de Panamá, el Túnel del Canal de la Mancha (Francia-Gran Bretaña), Hidroeléctrica de Itaipú (Brasil-Paraguay), Torre de Televisión CN (Toronto, Canadá), Obras de Protección del Mar del Norte (Holanda), el edificio Empire State y el puente Golden Gate (ambos en los Estados Unidos).

Inspirados en esta iniciativa, la organización similar de Cuba, en 1997 seleccionó la Siete Maravillas de la ingeniería civil cubana como obras consideradas monumentales , únicas por su magnitud y las soluciones técnicas aplicadas, éstas son: el Acueducto de Albear, el Túnel del Alcantarillado de la Habana, la Carretera Central, el edificio Focsa, el Túnel de la Bahía de la Habana, el Puente de Bacunayagua y el Viaducto de La Farola (enlace terrestre entre Baracoa y Guantánamo)

GALERIA DE FOTOS CARRETERA CENTRAL

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En la Carretera Central. Carretón tirado por caballo en dirección a la salida para Coliseo. Se observa el entronque con la calle Pozas, muy cerca existió la Embotelladora Jovellanos. Foto 2009.

Foto 3

En la Carretera Central. El garaje a la salida para Coliseo. En la actualidad se llama Oro Negro. Foto 2009.

Memorable rincón de mi pueblo

Posted Julio 3, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos

scan0005 Colón y San Ignacio fueron los nombres de dos calles de Jovellanos. El primero, en honor a Cristóbal Colón, el Gran Almirante, a quien debemos el descubrimiento del Nuevo Mundo. El segundo, en memoria de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús o Jesuítas, venerada figura de la Iglesia Católica. Personalidades históricas consagradas a la inmortalidad de la conciencia humana por hechos relevantes que datan poco más de cinco siglos.

Estos patronímicos representaron orgullo y dignidad para humildes calles de mi pueblo a las que hace algunos años despojaron de los mismos para identificarlas con números. Sin embargo, las recuerdo por sus únicos y verdaderos nombres.

Colón va de norte a sur por casi un kilómetro de largo y unos seis metros de ancho; atraviesa una buena parte de la localidad desde San Felipe o el punto en el que estuviera la línea del ferrocarril hasta finalizar en Santa Ana. San Ignacio es más pequeña, se prolonga de este a oeste a partir de su entronque con Esperón y concluye en San Lorenzo.

Lugar done existió la casa que habitara la familia de Manuel Gómez y Agueda Herrera. En la actualidad muestra imagen muy diferente. Foto Feb. 2009

Lugar donde existió la casa que habitara la familia de Manuel Gómez y Agueda Herrera. La imagen actual es muy diferente, pero el azul inmaculado del cielo de Jovellanos es el mismo. Foto Feb. 2009

Ambas corren perpendiculares. En su punto de encuentro dan vida a la esquina donde existió la vivienda que por años cobijó a la familia de prole numerosa que formaron Manuel Gómez y Agueda Herrera, mis abuelos maternos.

Fue una típica construcción de las primeras décadas de la pasada centuria con paredes de ladrillos unidos por mezcla de arcilla y arena y techo de alto puntal de madera cubierto de tejas. Tenía amplia sala, saleta, varias habitaciones, baño, cocina, alargado pasillo cementado cubierto por la propia techumbre de la casa, en parte del cual se situó el comedor; al final un patio no muy grande en uno de cuyos extremos se erigió un pequeño baño.

En esa casa, muy joven aún,  murió mi abuela Agueda. Junto al dolor por la irreparable pérdida, Lilia, mi adorada madre y su hermana mayor,  mi querida tía Blanca, enfrentaron los quehaceres domésticos y el cuidado y crianza de sus hermanos más pequeños; responsabilidades que cumplieron admirablemente.

En esa morada se realizó la boda de mis padres y años después  nacerían mis hermanos. Innumerables vivencias de nuestra infancia transcurrieron en ese sitio y sus alrededores, pues aunque después vivimos en otro lugar, una gran parte del tiempo la pasamos allí con mi abuelo, tías y tíos, en el entrañable calor familiar y el cariño que nos prodigaron.
En reiteradas ocasiones mi abuelo, en su camión o al volante de su Willys, nos paseaba por el pueblo. Disfruté el privilegio de sus atenciones al ser su primer nieto: más de una vez me llevó a Mordazo, poblado de la provincia de Las Villas donde tenía tierras en arriendo sembradas de arroz. Para él era un viaje de negocios, para mi el recorrido por la Carretera Central, lo acontecido durante el mismo, las ocurrencias por las guardarrayas y arrozales con sus canales anegados de agua y pasar la noche en un bohío en campo abierto, resultaron maravillosas excursiones. También le acompañé a Los Arabos donde él compraba paquetes de dulce de guayaba en cajitas de madera y otros productos en la fábrica de dulces en conservas de esa localidad, mercancías que en oportunidades le ayudé a distribuir por los establecimientos comerciales de Jovellanos.

Mis queridas tías Haydeé, Marta y Carmen recordaron en conversaciones conmigo, ya  siendo mayor, que cuando niño, para complacer mis deseos, me llevaron muchas veces hasta la línea del ferrocarril para ver pasar el tren y después exijía que me dibujaran en un papel “la locomotora, pero con alijo y todo”. 

Amplios badenes de Colón y San Ignacio, en muy mal estado en la actualidad. Foto Feb. 2009

Amplios badenes de Colón y San Ignacio en muy mal estado. En azul claro, muy diferente, donde habitara el señor Paulino Jiménez y su familia. Foto Feb. 2009

 
En ese pedazo de mi pueblo compartimos juegos y fantasías infantiles con los niños de la vecindad, entre ellos: Roberto, Omar, Chingo y su hermano Angelito, Tata, Santiago, José, Agustín y otros. Allí se jugaba mucho a las bolas o canicas en diferentes modalidades ( roli, chocolongo, kimbo y cuarto ). Nos gustaban en especial los días lluviosos, pues en los amplios badenes de las calles se formaban “ríos de fuerte corriente” por los cuales descalzos y muchas veces bajo el aguacero chapoteábamos y corríamos o echábamos a navegar barquitos de papel, de yagua o madera.

De izquierda a derecha las casas donde habitaron: los Morales; el sitio donde estuviera el parqueo de carrozas fúnebres, se aprecia la acera cortada por la rampa de acceso, lo convirtieron en casa de una familia; a continuación los Mantilla; los Fuentes-Azpeitia; los Gómez-Herrera.

De izquierda a derecha las casas donde habitaron: Emelina Morales y su familia; el sitio donde estuviera el parqueo de carrozas fúnebres ( se aprecia la acera cortada por la rampa de acceso ) lo convirtieron en casa de una familia; a continuación los Mantilla; los Fuentes-Azpeitia; y los Gómez-Herrera. Foto Feb. 2009

En Colón y San Ignacio habitaron numerosas familias y personas a las que recuerdo con cariño y afecto, entre ellas: Rafael Fuentes y Ana Azpeitia, con sus hijos Rafelito, Daysi y Nidia, vecinos inmediatos. Frente a la casa que ocupaban permanecia estacionada, cuando no estaba en funciones, la guagüita que daba viajes a Carlos Rojas. Muchas veces ví trabajar incansable a Rafael en la reparación de este vehículo con la ayuda de su hijo.

De izquierda a derecha: final de la casona de los Azpeitia; donde habitara la familia Bordabeheres-Súarez; los Morales; y el donde estuviera el parqueo de carrozas fúnebres que fueconvertido en vivienda.

De izquierda a derecha: final de la casona de las Azpeitia; los Bordabeheres-Suárez; los Morales; y donde estuviera el parqueo de carrozas fúnebres convertido en vivienda. Foto Feb. 2009

Muy cerca  la morada de Delio Bordabeheres y Benita Suárez con sus hijos Ileana y Roberto, mi amigo más cercano en aquellos tiempos. En el hogar de esta familia ví la televisión por primera vez y gracias a su generosidad, junto a otros muchachos del barrio, disfrutamos de los Muñequitos y de las aventuras de El Llanero Solitario.

También estaban los Mantilla, la familia de Emelina Morales y la de las  Azpeitia, entre ellas la venerada Antonia Faura de Azpeitia y también Guillermina Fernández Roldán. En la acera de enfrente los Leonard, con Armando e Icha y sus hijas Ediht y Luisa, esta última aun vive allí . Muy cerca  residía la familia de Paulino Jiménez y la de Los Moros (perdón por no recordar sus apellidos).

En las cercanías, por San Ignacio, el matrimonio de José y Fidelita, ella fue una de mis maestras de Artes Manuales; la familia de Pello y Zunilda; y la de Casteleiro. De otras personas no logro memorizar sus nombres y apellidos, pero las recuerdo con igual estimación.

En Martí y Colón. Vista cercana de la que aun llaman La Complaciente. Foto 2009.

En Martí y Colón existían las bodegas de Eriberto el chino y La Complaciente de Gaudelio Llerena, también el kiosco de Tingo, comercios a los que muchas veces acudí a realizar  “mandados”; al chino Eriberto le pedía la “contra” de caramelos de ” rompe quijá ” y que recuerde, en todas las ocasiones me complació.

En las proximidades está El Paseito con el Monumento en homenaje a las Madres y el busto del Lugarteniente General del Ejército Libertador, Mayor General Antonio Maceo Grajales, área de significado especial por lo que ambas  obras simbolizan. A unos pasos permanecen la que fuera Escuela #4  ”José Cadenas” y la Iglesia Metodista, la cual continúa siendo una de las más bonitas del pueblo; existieron otros comercios y casas de viviendas de personas a las que también aprecio.

Colón y San Ignacio y sus alrededores conforman el memorable rincón de mi pueblo, en el que junto a mis familiares queridos y en medio de la vecindad colmada de gente buena, vivimos días inolvidables.

GALERIA DE FOTOS

Por Colón hacia Maceo-Clemente Gómez. Se observa el costado de la casona de las Azpeitia y la bodega que aun en la actualidad, a pesar de que esté muy lejos de serlo, continúa llamándose La Complaciente

Por Colón hacia Martí- Maceo-Clemente Gómez. Se observa el costado de la casona de las Azpeitia y la bodega que aunque esté muy lejos de serlo, continúa llamándose La Complaciente. Foto Feb. 2009

A la derecha donde estuviera la casa que habitara Paulino Jiménez y su familia. Al final el color rosado indica la terminación de San Ignacio en Esperón. Foto Feb. 2009

A la derecha donde habitara Paulino Jiménez y su familia. Al final termina San Ignacio en Esperón. Foto Feb. 2009

Por San Ignacio hacia San Fernando-Santa Isabel

Por San Ignacio hacia San Fernando-Santa Isabel. A la izquierda, el lugar en que vivieran Los Moros. Foto Feb. 2009

A la derecha donde se ubicara el Kiosco de Tingo, es en la actualidad una casa de familia. Le sigue la parte frontal de la casona de las Azpeitia.

A la derecha estuvo el Kiosco de Tingo, en la actualidad es una casa de familia. Le sigue el frente de la casona de las Azpeitia. Foto Feb. 2009

La Gravi en CARTELES

Posted Junio 25, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos, La Gravi

En la Revista CATELES, La Habana, Junio 18 de 1933, página 49.

En la revista CARTELES, La Habana, Junio 18 de 1933, página 49.

Me prestaron un viejo ejemplar de la revista CARTELES que personas muy queridas guardan como valioso recuerdo. Ellos saben que me complace conocer todo lo cubano a lo largo del tiempo.

Esta publicación fue fundada en La Habana, Cuba, en Septiembre de 1919, en unos meses cumpliría 90 años  si en 1960 no hubiera sido clausurada. Estuvo entre las favoritas de nuestro país por la elegancia y buen gusto de sus artículos e ilustraciones. Desde 1927 se editó semanalmente al reclamo de su creciente aceptación y alcanzó amplia circulación nacional y en otras naciones, varias líneas aéreas la utilizaron para proporcionar entretenimiento y disfrute a sus pasajeros.

Algunas de las más importantes compañías cubanas y extranjeras la escogieron para realizar publicidad comercial a través de sus páginas.

Con sagacidad e inteligencia, La Gravi, desde los tiempos de su fundador, el Dr. Iganacio López Trelles,  utilizó todos los medios disponibles para mostrar al público su más acabado y excepcional producto. Ilustra esta afirmación la foto que encabeza este artículo  en la que se observa el anuncio de casi toda una página de la CARTELES del 18 de Junio de 1933, el ejemplar que me prestaron, el cual data de 76 años atrás.

Allí está el rostro de una bella joven de radiante sonrisa que exhibe una linda dentadura. El texto destaca tres palabras: CALIDAD MAXIMA y GRAVI. Argumenta de manera sencilla la probada calidad de esta pasta dental y enfatiza en su mejor precio. También invita a clientes nacionales y de otros países a obtener muestras gratis del producto.

El propio tubo de Pasta Gravi subraya: “Destruye los depósitos de sarro, tartaro o piedra y da a su dentadura blancura de perla sin dañar el esmalte. Empléese como dentrífico diariamente.” Y concluye: “Preparado en el laboratorio LA CENTRAL, Jovellanos, Cuba”.(Este laboratorio LA CENTRAL es la Farmacia del Dr. López Trelles de la cual se habla en este Blog en IGNACIO). Dato curioso: el nombre de mi querido pueblo aparece tres veces en el texto.

El anuncio podría catalogarse como un clásico de la publicidad comercial en la prensa escrita de aquellos años, porque contiene de manera concreta y directa los elementos necesarios para llamar la atención, movilizar el interés y convencer a los potenciales clientes. Este fue otro acierto de La Gravi.

Honor a quien honor merece

Posted Junio 17, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos

 

Doctor Calixto Machado Curbelo, orgullo de Jovellanos. Foto de CUBANEWS

Doctor Calixto Machado Curbelo. Foto tomada de CUBANEWS

Gracias a CUBA NEWS, en el día de hoy, 17 de Junio del año en curso, conocí una importante noticia que de inmediato comparto con ustedes:

“UN MEDICO CUBANO ES NOMBRADO COMO MIEMBRO DISTINGUIDO DE LA ACADEMIA AMERICANA DE NEUROLOGIA”, y tras este titular continúa la información:

“Nombrado Councilor de la AAN el Dr. Calixto Machado Curbelo.
En reunión efectuada el pasado mes de Abril, el Grupo de Nominación de la Academia Americana de Neurología (AAN, siglas en inglés) recomendó, y el Comité Ejecutivo aprobó, nombrar al Neurofisiólogo e investigador cubano Dr. Calixto Machado Curbelo para un segundo período consecutivo en la categoría de “Councilor de la AAN”, el investigador es el único hispano que ocupa tal posición”.

El texto en inglés  a continuación:

“Due to the councilor term ending for Dr. Machado and the opening of the Chair-Elect position, the Nomination Work Group discussed by email before the 2009 Annual Meeting to formulate a slate of candidate for those open positions. The Nominating Work Group was chaired by Henderson as past-chair of the Section, with appointed members section chair Drs. Lanska and Koehler. The Nomination Working Group recommended, and the Executive Committee    endorsed, the nominations of Dr. Machado for a second term as councilor and Dr. Roth for Chair-Elect”.

(Esta información fue tomada textual de CUBA NEWS, quien la envió como Comentario al artículo de este BLOG titulado La salud en mi pueblo).

Esta noticia nos proporciona gran alegría y satisfacción. El Dr. Calixto Machado Curbelo es una gloria de la Ciencia y de la Medicina de Cuba y un jovellanense que nos llena de orgullo a todos sus coterráneos.

Esta es la casa que por muchos años viviera la familia Machado-Curbelo. Al parecer está deshabitada. Foto Feb. 2009

Esta es la casa, situada en Alcalá, cerca de José Cadenas, en Jovellanos, en la que por muchos años viviera la familia Machado-Curbelo. Al parecer está deshabitada. Foto Feb. 2009

Sus padres, Julia Curbelo la maestra y Calixto Machado el médico, personas sobresalientes de nuestro pueblo, mostraron a lo largo de sus vidas  las mejores virtudes humanas y profesionales, en su hogar colmaron a sus hijos ( a Adita y a él) de atenciones y cariño y les inculcaron el afán de adentrarse en el mundo del conocimiento. Ada Julia y Caqui no sólo son verdaderos científicos de la Medicina, humanitaria profesión que continúa la familia, son mas que todo gente de bien, magníficas personas, sensibles y dispuestos a ayudar a los demás. No son alabanzas, conozco la obra de sus padres y la actuación de sus hijos; ellos son jovellanenses a todo dar !!!

Felicidades al Dr. Calixto Machado Curbelo, a su esposa  Jazmina y a las hijas de ambos, también a su hermana, la Dra. Ada Julia Machado Curbelo !!! 

Honor a quien honor merece!!!

Desde La Gravi: Juguetes para los niños pobres

Posted Abril 8, 2009 by Jorge
Categories: Jovellanos, La Gravi

 El “Día de los Reyes Magos” rememora la visita de las majestades del Oriente al venerado niño Jesús a poco  de su nacimiento. Tras la estrella que les indicara el camino a Belén fueron a rendirle homenaje y entregarle regalos.

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La fachada del inmueble que antaño albergara la Oficina de La Gravi en Jovellanos. Desde aquí salían los Reyes Magos para entregar juguetes a los niños pobres.

Foto de Febrero del 2009.

En Cuba y diversos países este hecho se convirtió en hermosa tradición. El 6 de Enero de cada año se ofrecen obsequios  a los niños en recordación del especial acontecimiento. Hay otras naciones en que ocurre de forma similar, pero se hace el día de Navidad y quien realiza la visita es Santa Claus.

Colmados de ilusión y fantasías, al acercarse la fecha, la inmensa mayoría de los chicos procuran mostrar el mejor comportamiento para merecer el regalo que anhelan. A muchos les acompaña la fortuna de recibir hasta más de uno, otros ninguno aunque sus conductas sean iguales o mejores a la de los anteriores.

Como es natural, tales obsequios  deben ser comprados por padres y familiares. Los más humildes no disponen de los recursos necesarios y quedan sus pequeños sin el merecido presente.

Sin embargo, siempre hay quienes están dispuestos a tender la mano a los que menos tienen. En mi pueblo, entre esas personas, siempre estuvieron en primera fila los trabajadores de “LABORATORIOS GRAVI, S. A.”, quienes nos legaron un destacado ejemplo de hacer el bien al cumplir una de las más caras ilusiones infantiles con la entrega de juguetes a los niños pobres el “Día de los Reyes Magos”.

Esta idea surgió entre los empleados de la Oficina de la querida firma, situada en  la calle Enrique Villuendas No 2,  en Jovellanos, provincia de Matanzas, Cuba.

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Diciembre de 1956. Foto de los empleados de la Oficina de La Gravi en Jovellanos. Están casi todos, falta “Chelín” y quizás alguno más. Protagonistas de hechos importantes, especialmente en hacer el bien. Son ellos:

Sentados, de izquierda a derecha: Ramón Quirantes, José H. Pérez, Alfredo Arozarena. Agachados: Antonio Génova, Orlando Díaz y José R. Vázquez.

Detrás en el mismo orden: Esther Sánchez, Esther Quintero, Reynold Rodríguez, Juana Rodrigo, Plácido Valdés, Reynaldo Montero, Roberto Asso, Armanda Curbelo, Aracelia Bidondo, Aida González, Servando Gutiérrez, Mario Montero y Mario Cubas.

Al final, en igual sentido: Leandro Lima, Rubén Vicente, Raúl Freire, Manuel Piedra, Ismael González, Bienvenido Morales, Arístides Menéndez, Marino Quirantes, Aníbal Valdés, Orlando Nodarse, Agapito Ramón, Arístides Brito, Romualdo Hernández, José M. Molero e Israel Dominguez.

La experiencia de varios de ellos durante la niñez al no recibir ni tener un juguete no dudo fuera la inspiración que les animara. Los objetos que utilizaban para jugar eran resultado de la necesidad y la inventiva: un aro metálico con un alambre grueso o una goma de carro vieja rodados a todo correr por calles y trillos; “trencitos” hechos con latas de sardinas vacías que despedían humo por la rudimentaria chimenea mediante un pedazo de estopa empapada en petróleo que ardía en el espacio de la “locomotora”; “carriolas” y “chivichanas” construidas con desechos de madera y  sus ruedas de cajas de bola en desuso; escopetas de chapas (tapas de botellas) muy peligrosas por el probable impacto en la cara; y otros “novedosos” artefactos.

 Paliativos que de alguna manera llenaban el vacío de tales carencias, en ocasiones estos objetos despertaron la admiración de quienes preferían intercambiar sus costosos juguetes con los propietarios de tales “inventos”.

Años después muchos de estos ingeniosos cachivaches se vieron obligados a “reinventar” los niños cubanos cuando por decreto gubernamental  se les quitó el “Día de los Reyes Magos” y se convirtió en una odisea conseguir algún juguete.

Vista parcial de la Oficina Central de Laboratorios Gravi, S. A. Podemos ver claramente algunos de sus trabajadores: Delante, Juana Rodrigo, le sigue Esther Quintero. Detrás, a la derecha, Aníbal Valdés, y continúan José M. Molero, Manuel Piedra y Reinaldo Montero (totalmente de perfil). Al fondo, Agapito Ramón. (Perdón si hay alguna inexactitud)

Aproximadamente en 1955 cobró vida la humanitaria iniciativa. Fue encabezada, entre otros, por: Rubén Vicente, José Manuel Molero, Plácido Valdés, Arístides Brito, Reynaldo Montero, Esther Quintero, Armanda Curbelo, Aracelia Bidondo, Ramón Quirantes, Humberto Vidal, Manuel Piedra, Roberto Asso, Ismael González, Juana Rodrigo y Agapito Ramón, promotor de esta gesta.

Fueron secundados por la generalidad de los trabajadores de la Compañía con aportes monetarios de acuerdo a sus posibilidades y no pocos participaron en la preparación y entrega de los  juguetes. Sus ejecutivos además, brindaron facilidades a esta tarea que esencialmente se desarrolló en horario extralaboral y autorizaron la solicitud de ayuda a viajantes y abastecedores de la empresa, quienes acogieron calurosamente la idea y contribuyeron con recursos importantes. Otras personas también colaboraron.

Una vez en poseción del dinero recaudado, los organizadores analizaban las disponibilidades de las tiendas y almacenes de la capital del país que vendían juguetes modestos a los mejores precios en concordancia con la variedad de edades y sexos para establecer el mayor volumen y características de la probable compra.

De hecho era el pronóstico a partir del cual se efectuaba un censo con la participación de trabajadores de esta entidad. Visitaban barrios y lugares  humildes, incluso en zonas rurales, recopilando información de las familias necesitadas y los infantes que la componían. Con esos datos se establecía definitivamente cómo efectuar la operación y favorecer el mayor número posible.

En ómnibus o en el auto particular de alguno de los encargados de efectuar la transacción en las tiendas y almacenes previamente determinados, viajaban hasta la ciudad de La Habana a finales de Diciembre .  En los dos o tres primeros días de Enero se trasladaban a Jovellanos los artículos adquiridos; con tal propósito se aprovechaban los viajes de los camiones de la propia empresa que retornaban vacíos  después de llevar productos a la capital del país.

La directiva de la Sociedad Liceo de Jovellanos cedió varios de sus locales para almacenar, preparar y realizar la entrega. Se destacaron en el apoyo a esta meritoria actividad el presidente de la mencionada institución, señor Carlos López, hombre de buen corazón, y los señores Roger González y Manuel Cabrera.

Los organizadores  seleccionaban al personal que junto a ellos, en su tiempo de descanso, ejecutarían la clasificación y prepararían las jabas o paquetes por edades y sexos a fin de tenerlos listos oportunamente. Esta labor requirió trabajar más de una vez hasta altas horas de la noche y avanzada la madrugada.

Al atardecer del 5 de Enero comenzaba la distribución. Los padres y familiares de los niños previamente acreditados mediante una boleta o recibo emitido por los organizadores, acudían a recojer sus juguetes, marchándose del lugar regocijados, satisfechos, pues tenían garantizada la visita de los “Reyes”.

Pude presenciar a numerosos miembros de familias  muy humildes no censadas por diferentes motivos, que acudían con la  petición de incluir a sus hijos o sobrinos, pues también querían darles esa alegría. Mi padre y sus colaboradores los escuchaban, a varios pudieron complacer  “estirando” al máximo las disponibilidades. Cuando resultaba imposible, apenados, les explicaban pacientemente.

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En la Oficina. De pie Rubén Vicente, sentado Agapito Ramón. A la izquierda parte del rostro de Roberto Asso. Amigos, además de compañeros de trabajo. Conversan y ríen, comparten alguna jocosidad. Tiempos en que junto a muchos otros realizaban la repartición de juguetes a los niños pobres.

Junto a otros muchachos de mi edad me permitieron ayudar en la preparación y entrega de los preciados regalos… En respuesta al pedido desde la puerta del Liceo: “Para una niña de 6 años…”  buscaba la jaba en la hilera correspondiente y rápido la llevaba al encargado de entregarla, quien después de comprobar debidamente el documento, facilitaba el paquete a la persona indicada.

Esta inolvidable gesta se realizó durante algunos años hasta alcanzar en el último reparto de juguetes la cifra de dos mil quinientos niños que los recibieron en esa oportunidad. Muchos padres y familiares  recordarán agradecidos a los artífices de miles de sonrisas infantiles el “Día de los Reyes Magos”.

Soy uno de los especialmente agradecidos por razones semejantes. La aguda complicación de la situación política en el país a finales de la década de 1950 obligó a mi padre a permanecer largos meses alejado de su hogar y su trabajo. El 6 de Enero de 1958, durante la prolongada ausencia, sus compañeros de la Oficina dieron a sus hijos un magnífico “Día de los Reyes Magos”,  prodigándoles los mejores juguetes que jamás tuvieron.

Entre los hechos sobresalientes de la historia de nuestro querido pueblo,  la entrega de juguetes a los niños pobres permanecerá para siempre como hermosa obra fruto del noble y generoso corazón de “Laboratorios Gravi, S. A.”

Un comentario sobre la primera foto de este trabajo: Oculto bajo gruesa capa de pintura se aprecia el destacado relieve de uno de los dos tubos de la Pasta Dental Gravi que allí existieran. Fueron las réplicas aumentadas de aquellos que en los bajos de este mismo local se fabricaban. Se erguían en el emblemático lugar como símbolos orgullosos de la Reina de las Cremas Dentales. Afirman que este sitio alberga en la actualidad al  llamado Tribunal Municipal Popular.

El Primerísimo

Posted Diciembre 25, 2008 by Jorge
Categories: Jovellanos

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I

Esencial en la historia de mi pueblo el ejemplo de entereza y patriotismo de Domingo Mujica y Carratalá.
Desde temprana edad visité el parque que lleva su nombre, observé respetuoso la estatua que perpetúa su memoria y alguien dijo que era un patriota, pero entonces no comprendí su significado. En la escuela primaria y en las posteriores hablaron de los grandes hombres de nuestra historia, pero de él no dijeron una palabra.

Parque “Domingo Mujica Carratalá” visto desde la esquina de las calles Céspedes y Luz Caballero, Jovellanos, provincia de Matanzas, Cuba. (foto de 2003)

Parque “Domingo Mujica Carratalá” visto desde la esquina de las calles Céspedes y Luz Caballero, Jovellanos, provincia de Matanzas, Cuba. (foto de 2003)

De adolescente y en plena juventud recorrí el parque durante los tradicionales paseos dominicales o me senté en sus bancos bajo la sombra de sus flamboyanes acompañado de los estudiantes que esperábamos el timbre de entrada a clases en la contigua Escuela Secundaria. Conversábamos animadamente sin percatarnos de su cercanía… sin advertirlo entre nosotros.

Desde la puerta o la ventana de la casa que una vez habitara mi familia a la orilla del parque, siempre que miraba hacia el magnífico paisaje percibía su presencia.

Sin embargo, pertenezco a los que conocimos muy poco acerca del más insigne hijo de mi pueblo.

Pasó el tiempo. En mi caso, alejado de nuestra querida tierra creció la pena de no saber de él a ciencia cierta. El fervoroso deseo de encontrar información o alguien que me contara sobre Domingo se convirtió en inquietud apremiante.

Búsqué todo cuanto fue posible. Mucho me ayudó el reconfortante arraigo a mi pueblo, el privilegio de haber nacido allí y recordarlo con cariño… La imaginación me lleva por sus calles y rincones; reconozco sus casas y edificaciones, a mis familiares y amigos, a sus pobladores…

Con asombro miro a mi alrededor y  sin dudas…  estoy en Jovellanos !!! …Una suave brisa se extiende por el parque.  Acomodado en uno de sus bancos contemplo el entrañable entorno y examino las figuras y rostros de mis coterráneos que pasan, algunos se acercan y me saludan afectuosos, les respondo de igual modo con la satisfacción de encontrarlos después de tanto tiempo.

Al despedir al último de ellos dirijo involuntarimente la mirada al sitio donde permanece hace 89 años la estatua de Domingo. Me llama la atención la silueta de una persona desconocida ataviada de inusual vestuario que aparece en esa direccción. Se aproxima con lento y firme andar… viene hacia mi. Mentalmente paso revista a sus rasgos y determino que nunca antes le he visto, sin embargo su personalidad emana simpatía y confianza y en su sonrisa hay un destello familiar. Ya lo tengo al frente y me pongo de pie. Me mira fijamente y deja escuchar su viril voz.

- Es a mí a quien buscas, al que quieres conocer? – y tras breve pausa añadió con especial entonación en sus palabras – Soy Domingo Mujica y Carratalá. Siempre he estado muy cerca de tí y de todos los jovellanenses – concluye, extendiéndome su mano.

La sorpresa y la emoción me dejan sin habla. Vestía “chaqueta negra, chaleco y corbata del mismo color, pantalón de casimir claro, botines de becerro negros y camisa blanca”[1]. Elegante, aunque con la sencillez de la juventud de su época. Estrecho fuertemente su diestra y corresponde con similar energía.

- Claro… claro que sí, Domingo…es éste el honor más grande…encontrarme con usted ! – es lo único que puedo articular.

- Bueno, si vamos a conversar lo mejor es que me trates de “tú”. A fin de cuentas hoy eres mayor que yo, pues dejé de existir físicamente apenas un mes después de cumplir los 30 años – expresó jovialmente.

- Será como lo pides- respondo – aunque debo decirte que eres el orgullo de nuestro pueblo, una gloria de Cuba… te queremos, no te olvidamos ni te olvidaremos nunca. Es el sentir de toda nuestra gente y …- No pude concluir la frase, sorprendido y profundamente impresionado, en espontánea manifestación de admiración y regocijo le doy un fuerte abrazo.

Vi un brillo intenso en su mirada, sus ojos estaban humedecidos. Rompió el breve abrazo, se sentó en “mi” banco y con un gesto me invitó a que ocupara un espacio a su lado.

- Hablemos de lo principal, de Jovellanos, DE NUESTRA QUERIDA TIERRA, como bien le dices – y sin detenerse, contó lo siguiente:

-El pequeño poblado de Bemba creció impetuoso gracias a la pujante producción azucarera de sus numerosos ingenios y extensas plantaciones cañeras. En las fincas y haciendas situadas en sus alrededores se daba de todo en abundancia y fructificó la ganadería. Particular importancia cobró la fabricación de piezas y materiales para los ingenios en las pailerías y fundiciones. – hizo una pausa. Ordena sus ideas, pensé.

-En 1870, con su nuevo y definitivo nombre – continuó – Jovellanos tenía un aspecto similar al de otros pueblos matanceros. Sus calles casi a oscuras en la noche debido al escaso alumbrado público; viejas casas señoriales de enormes puertas y ventanas en las que se mantenían costumbres patriarcales, con esclavos domésticos, muchos de ellos transformados después en criados voluntarios de sus antiguos dueños.

Le escuchaba con la máxima atención. En apretada síntesis describía al Jovellanos de fines del siglo XIX. Respiró profundo y prosiguió.

- Diferentes establecimientos comerciales proliferaron, entre ellos cafés y hoteles bien abastecidos; relucientes coches y algunas volantas

Una volanta. Carruaje utilizado para los paseos y visitas a lugares de interés en la campiña cubana

Una volanta. Carruaje utilizado para los paseos y visitas a lugares de interés en la campiña cubana

 utilizados en paseos por el pueblo o visitas a fincas o lugares de interés. Se realizaban peleas de gallos, paradas de “voluntarios”[2], funciones de circo, fiestas cívicas y religiosas, bailes en el Casino Español o en el Centro de Artesanos o algún guateque en fincas y bateyes. Pero tal escenario, en apariencias positivo y pintoresco, tenía un defecto fundamental, la falta de libertad, el abuso y el atropello de las autoridades y simpatizantes de la corona española. Vivíamos sometidos! – concluyó apasionado.

I I

Domingo Mujica y Carratalá nació en Jovellanos el 15 de Septiembre de 1865 en la casa que después ocupara la tienda de víveres “La Aurora”, situada en la esquina de Martí y Esperón, Real y Obispo sus nombres originales.

Casa Natal de Domingo Mujica. Su frente da a la calle Marti y su costado a la calle Esperón.

Casa Natal de Domingo Mujica. Su frente da a la calle Martí y su costado a la calle Esperón.

Fue el primogénito del matrimonio de Don Domingo Mujica y Orasio, natural de Guanabacoa y Doña Juana Carratalá de Sotolongo, oriunda de Macurijes, ambos de ascendencia española, quienes tuvieron dos hijos más, José y María.

Recibió el bautizo el 4 de Noviembre de 1865 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Bemba y lo apadrinaron sus abuelos maternos.

Su hogar se distinguió como modelo de probidad e hidalguía, los padres enseñaron a sus hijos a sentir por la Patria. Su infancia trancurrió sin acontecimientos trascendentales. Asistió a la escuela del barrio y después a un colegio en la ciudad de Matanzas donde inició el bachillerato. La muerte de su padre le impidió continuar estudios.

Muy joven empezó a trabajar para ayudar a sostener a su madre y hermanos. Conoció diferentes oficios en establecimientos comerciales, fue tabaquero y también empleado de la casa de calderas y puntista de los ingenios La Diana y Unión de Fernandez.

Su interés por la lectura contribuyó a su extensa y sólida cultura histórico-literaria que le hicieron admirar los ideales y los hombres de la Gran Revolución Francesa. Era muy original en sus ideas y actos, su capacidad intelectual notable y profundas sus convicciones.

Fue un alegre y apuesto joven, decidido, simpático, pulcro y elegante, con una cerrada barba rubia, poblado bigote, estatura mas bien alta y francos ojos verdes que resaltaban en su trigueño rostro de correctas facciones.

Sus amigos, que compartieron o conocieron muchas de sus vivencias, señalan que Domingo nunca presumió de valentía ni mucho menos fue un pendenciero, era tranquilo y pacífico. Sin embargo, la arrogancia provocadora y las constantes humillaciones de los españoles y sus seguidores le forzaron muchas veces a enfrentarlos. Destacan entre otras las siguientes anécdotas:

- Una noche en el hotel “La Unión”, después de un baile en el Casino Español, entró al establecimiento Don Joaquín Pérez, uno de los dueños del Central “Soledad” y administrador del mismo. Recién llegado de España participó en el referido baile y alegando que se habían reido de él se expresó despectivo y colérico contra los cubanos. Domingo, que se encontraba en el lugar, no se pudo contener y le respondió con firmeza que él era uno de esos cubanos, no se burló de su persona y no le permitía que tratara a todos de esa manera. Se produjo una violenta discusión y Mujica se vió obligado a defenderse de la agresión del hacendado y los guardias armados que le acompañaban. De tal manera que concertó un duelo con el personaje, designándose los testigos o padrinos de ambas partes. Gracias a la intervención de varios amigos el incidente terminó amistosamente.

- En otra ocasión, en el mismo establecimiento, Domingo reaccionó de inmediato al escuchar frases ofensivas para Cuba que venían de un grupo de españoles intransigentes. No le importó el número de ellos, les salió al paso y les cerró la boca.

- Durante una lidia de gallos un “bravucón” peninsular de nombre Perico Macías empezó a molestarlo con palabras soeces. El individuo, con fama de matón se imponía a todos, pensó que con aquel joven sería igual, pero pronto comprendió su error al observar que Mujica no le temía, por lo que le pareció oportuno calmarse rápidamente.

Su caracter leal y expresivo, su amena conversación e intachable conducta le granjearon el respeto y aprecio de quienes le conocieron. De agradable presencia física, bailador excelente y enamorado de la belleza nunca le faltaron admiradoras que le mostraron interés y simpatía, pero siempre fue un caballero.

Conoció el amor en Limonar, poblado cercano. Quedó prendado de una encantadora chiquilla. Ella le correspondió y él hizo la petición oficial de noviazgo. Dos años de felices relaciones iban a culminar en matrimonio cuando estalló la Guerra por la Independencia en 1895.

Comprometido en el movimiento revolucionario, Mujica partió aplazando todos sus proyectos, el deber le llamaba y colocó el reclamo de la Patria por encima de los mas grandes afectos terrenales. La novia vió truncadas sus mas caras ilusiones, le llegaron las noticias de la sublevación de su prometido, de su apresamiento, de su brevísimo proceso y su condena …

III

Con la mirada perdida en un punto indefinido mantuvo un silencio prolongado. Buscaba en sus recuerdos lo más trascendente. Se esforzaba por legarnos en palabras lo tan preciado que nos entregara con su vida.

Me atreví a interrumpir el curso de sus pensamientos y le dije:

- El sólo hecho de que te mostraras ante mí habla de tu generosidad. Soy un humilde hijo de tu tierra, uno de tus hermanos y haré llegar a todos cuanto he conocido de tí. Es muy importante saber de tu participación en la lucha por la Independencia.

Me miró sonriente y reanudó su relato.

- Sé de tus afanes, por esa razón estoy aquí – prosiguió tras un profundo suspiro – Conocí el amor a la libertad desde pequeño. Mis padres nos inculcaron esas ideas, sentíamos muy profunda nuestra cubanía. La Guerra de los Diez Años trajo inquietudes y esperanzas, hubo lucha en esta región durante esa etapa, pero no llegó a ser lo suficientemente fuerte, las riquezas de España en Matanzas quedaron intactas. A pesar de ello no se dejó de conspirar y realizar algunas acciones. – se detiene un instante.

-Al finalizar 1894 y en las primeras semanas de 1895 – continúa – la situación era insostenible, el levantamiento era inminente. Según las indicaciones de José Martí se produjo simultáneo el 24 de Febrero en varias lugares del país. El fracaso de “Ibarra”[3] fue rudo golpe para la insurrección en Matanzas, pero no acabó con nuestros anhelos de libertad.

- Yo trabajaba por entonces en el ingenio Unión de Fernández, estaba complicado en la actividad revolucionaria de la provincia, no pude evitar las sospechas de las autoridades españolas y decidí incorporarme a las filas del Ejército Libertador.

- Para ese momento – le interumpo – ya te encontrabas bajo vigilancia ? – la respuesta era obvia, pero la pregunta iba en su ayuda, necesitaba un respiro en el emotivo relato.

- Sí, sobre todo era muy vigilada mi casa en Real y Obispo, – prosiguió – esperaban el momento oportuno para detenerme. Enterado de ésto me reuní con varios conspiradores en la finca “Los Algarrobos de Almagro” y acordamos lanzarnos a la manigua tan pronto fuera posible. Necesitábamos algún armamento, cabalgaduras y otros medios. La mayoría prometió unírseme para un alzamiento en toda regla.

- Me encontré con Mariano Fondevilla[4], quien se identificaba con mis ideas y nos fuimos hacia La Habana. Allí, tras contactar con algunos conspiradores, decidimos marchar a Las Villas y unirnos a una fuerza insurgente. Encontramos la vía de hacer el recorrido sin serios tropiezos…Después de pasar Caibarién, Yaguajay y el central Narcisa llegamos a un sitio conocido por “Jobo Rosado”. En sus cercanías nos incorporamos como infantes a una partida mambí donde permanecimos un mes haciendo guardias avanzadas sin más arma que el machete. Al lugar llegó el coronel del Ejército Libertador Joaquín Castillo, mas tarde ascendido a general, quien nos integró a su Estado Mayor. Con sus tropas participé en los combates de San José y Seborucal. Ya los insurrectos se encontraban en los límites de Sagua y consideré conveniente volver a Jovellanos para encontrarme con los que me esperaban y buscar a los fracasados de Ibarra que quisieran formar parte de nuestro grupo.

Al llegar a este punto de su relato, le recordé:

- Domingo, para esa fecha, finales de Julio de 1895, los altos mandos del Ejército Libertador trabajaban intensamente sin dejar de combatir, en los preparativos de la Invasión a Occidente, zona del país en la que se encontraban los principales recursos militares y económicos de la Colonia. Además, en el caso de Matanzas su territorio eminentemente llano, cruzado en aquellos tiempos por 29 líneas de ferrocarril, facilitaban la movilidad del Ejército Español.

- Sí, es cierto. No pocos jefes y oficiales consideraron prematura y descabellada esta gestión. De todas formas fuimos autorizados por el Coronel Castillo a que pasáramos a la jurisdicción de Colón y sus alrededores a prestar servicios. Durante el viaje de regreso nos encontramos con otros jefes mambises que intentaron disuadirnos y afirmaron que en aquel momento nuestras intenciones eran una absurda temeridad.

- Por qué no escuchastes a esas personas experimentadas, conocedoras de la situación ? – le pregunté.

- En verdad fuí un soñador, subestimé sus acertados consejos. Pensaba seriamente que Jovellanos , Colón y otras poblaciones matanceras proporcionarían un respetable contingente de soldados y se fortalecería nuestra lucha.

Se detuvo, muy breve, y su relato fluyó con nuevos detalles.

- Para los primeros días de Agosto nuestro pequeño grupo acampó en el ingenio “Tajonera”, en los alrededores de Jovellanos. Muchos de los comprometidos a sumársenos no cumplieron su palabra. Sólo se incorporaron los jóvenes patriotas jovellanenses José Cadenas, Modesto Vega, Herminio Leyva, Leopoldo Fernández e Hilario López.

Pasamos por varias fincas del barrio “Realengo” y recibimos la buena noticia de que se nos unirían unos 30 hombres. Dejé al mando a Fondevilla para salir al encuentro del importante refuerzo. Regresé sólo, no encontré a nadie. En ese momento fuimos atacados por numerosas fuerzas españolas. Para desorientarlos decidimos caer sobre la guarnición de “El Roque”, donde ocupamos unas pocas armas.

Los españoles nos perseguían implacables. En la noche del 11 de Agosto, al pasar el callejón de la finca “La Juanita” fuimos sorprendidos por una guerrilla de voluntarios de Jovellanos y un grupo de la guardia civil que operaba en la zona. Nos dieron el “alto”. Entusiasmado y movido por su ardor patriótico, José Cadenas respondió: “Cuba Libre!”. Una de las balas de la cerrada descarga de fusilería con que fue acogida su viril respuesta le ocasionó la muerte. Este hijo de Jovellanos fue el primero que cayó en combate por la libertad en su propio terruño natal.

Guarda emotivo silencio al recordar a su compañero caído. Aproveché para decirle:

- De él también vivimos orgullosos; en su honor, una de nuestras calles llevó su nombre y hace algún tiempo lo sustituyeron por una designación numérica, decisión tomada contra el patriotismo jovellanense. Pero allí permanece el parquecito que aun se llama “José Cadenas”.

- Sí, conozco los hechos… tienes razón. – continuó su inestimable narración. – El sorpresivo combate nocturno dividió nuestro pequeño grupo, unos pocos quedaron conmigo. Nos dirigimos a la finca “La Campana” seguidos de numerosas fuerzas enemigas. Superados en número y armamento fuimos descubiertos y nos comenzaron a disparar desde el camino. Ordené a mis hombres abrirse paso y escapar de forma individual, no existía otra alternativa. Personalmente hice resistencia, pero fui apresado ese 12 de Agosto de 1895. Lo demás es conocido – concluyó.

IV

En las primeras horas de la noche del mismo día Mujica fue conducido a Jovellanos. Lo llevaron esposado por toda la calle Real. La población cubana mostró su emoción y dolor. Algunos españoles encendieron grandes antorchas con el fin de reconocer al patriota y humillarlo a su paso hacia el cuartel.

Al otro día, 13 de Agosto, lo trasladaron en tren con fuerte custodia a la ciudad de Matanzas. Lo internaron en el Castillo de San Severino, asignándole la celda número uno.

De inmediato se le instruyó proceso sumarísimo que de antemano estaba decidido. En nefasta coincidencia, el día anterior el General Arsenio Martínez Campos, Capitán General de la Isla en representación de la Corona española, dictó un bando condenando a la pena de muerte “a todo jefe o cabecilla insurrecto que fuera hecho prisionero”.

El 19 de Agosto el Consejo de Guerra que juzgó a Mujica lo condenó a muerte. La madre intercedió por la vida de su hijo ante Martínez Campos; incluso las principales autoridades del gobierno, políticas religiosas y de la prensa de Jovellanos también hicieron gestiones ante el mismo personaje para que le conmutaran la pena. Pero fue inútil, sólo obtuvieron una arrogante y criminal negativa.

Le permitieron al reo despedirse de sus familiares cercanos. Muy doloroso el postrer encuentro entre madre e hijo. Mujica escribió con pulso firme y clara letra tres cartas: una dirigida a su querida novia Lucía Alvarez, otra a su tía Manuela Carratalá y la última a su amigo el Doctor Antonio Esperón, médico de Jovellanos, más tarde coronel del Ejército Libertador.

Pocas horas antes del amanecer, Domingo recibió la inesperada visita del Fiscal de su causa, señor Nájera, quien le propuso el indulto a cambio de ponerse a las órdenes de España . Entonces se produjo entre ellos un diálogo visto, escuchado y mas tarde “divulgado literalmente con la palabras siguientes”[5]:

Mujica: Bueno, pero para contestarle a usted necesito antes que conteste a varias preguntas mías.

Fiscal: Diga usted.

Mujica: Si alguien le propusiera a Martínez Campos pasarse a las filas insurrectas que diría Martínez Campos?

Fiscal: Nadie es capaz de proponerle eso a Martínez Campos.

Mujica: Tiene usted mucha razón. Pero podrían escribirle proponiéndoselo.

Fiscal: (Sonriendo) Sí, sí, eso sí; pero estoy seguro que Martínez Campos rompería la carta y la tiraría al cesto.

Mujica: No había pensado en ello y veo que continua usted en la razón. Pero deseo saber que diría usted si viera , lo cual no es posible, al señor Martínez Campos peleando en las filas de Antonio Maceo…

Fiscal: Hombre ! Pues diría que se había vuelto loco!

Mujica: Pues yo le ruego encarecidamente que me deje a mí morir en mi juicio.

Esto último lo dijo Mujica con tal énfasis que hizo enmudecer al Fiscal, quien se levantó malhumorado y salió rápidamente.

El resto del tiempo lo pasó en capilla, escuchó dos misas, se confesó con uno de los sacerdotes y esperó el cumplimiento de su sentencia sereno, afable, sin que trasluciera signos de nerviosismo.

A las seis en punto de la mañana del 20 de Agosto de 1895 lo condujeron al lugar conocido como “tercera glorieta” o “última glorieta” del Paseo de Santa Cristina, abrazó a los sacerdotes que le acompañaron hasta allí, quedando frente al mar. Rogó que no vendaran sus ojos y dirijió una larga y profunda mirada al numeroso público que acudió a presenciar su ejecución.

Cumplido el brevísimo ritual de las órdenes al piquete de soldados, se escucharon los disparos y acabaron con su vida. Fue ejecutado por la espalda, como traidor a España. Se produjo el primer fusilamiento de un patriota cubano en la Guerra del 95.

Se afirma que sus restos mortales no pudieron ser trasladados al Panteón de los Mártires de la Independencia que en la ciudad de Matanzas se levantara en época republicana por no haber sido encontrados en el sitio que se aseguró habían sido enterrados.

El fusilamiento de Domingo conmocionó a la población matancera que además conocía del arresto de centenares de independentistas que también fueron confinados en el Castillo de San Severino. Días depués, en las columnas del muy custodiado edificio del Gobierno Militar Español en Matanzas, escrito apresuradamente con carbón, amaneció un soneto dedicado a Mujica por el poeta Bonifacio Byrne, que fue copiado y corrió de boca en boca por la ciudad y todo el país. Ese poema habla por si mismo y dice:

A Domingo Mujica

Murió de cara al mar aquel valiente,
bañado por la luz de la alborada,
noble, serena y firme la mirada,
tranquilo el corazón, alta la frente.

Cerca, la muchedumbre indiferente
para ver aquel crimen congregada;
mejor hubiera estado arrodillada,
que es la actitud que cuadra al impotente.

Murió de cara al mar, en hora impía,
y no rugió de rabia el oceano
ni en noche eterna convirtióse el día !

Murió con el valor de un espartano,
mientras la libertad le sonreía
señalándole el cielo con la mano!

En sus “Crónicas de la Guerra”, el general José Miró Argenter, Jefe del Estado Mayor de la Columna Invasora al mando del Lugarteniente General del Ejército Libertador, general Antonio Maceo Grajales, destaca en sus páginas como el fusilamiento de Domingo Mujica, junto a otros macabros hechos posteriores ejecutados por las fuerzas españolas, desacreditaron a Martínez Campos que se las daba de hidalgo y honorable caballero, quien días antes de la ejecución de Mujica declaró a un corresponsal del periódico neoyorquino “World”: “Yo no considero a los insurrectos como bandidos, ni me propongo tratarlos como si lo fueran. He dado órdenes para que los prisioneros sean tratados con benignidad y se cuide a los heridos insurrectos que caigan en poder de las tropas. Yo no mato a los insurrectos.”[6]

En 1898, cuando fueron evacuadas de Jovellanos las últimas fuerzas españolas y la población se lanzó a las calles jubilosa, algunos patriotas del pueblo buscaron a los peninsulares que habían humillado a Mujica cuando lo trajeron prisionero y los obligaron a gritar repetidas veces “Viva Cuba Libre!”, “Viva Domingo Mujica!”.

El 20 de Abril de 1899, el Generalísimo del Ejército Libertador Cubano Máximo Gómez Báez, en viaje hacia la capital del país desde su cuartel general en Las Villas, detuvo el tren en que hacía su recorrido en Jovellanos, en medio del pueblo, donde se cruzan la línea del ferrrocarril y la calle Real, Martí y Daniel González.

Un tren en medio del pueblo de Jovellanos. Detrás se puede ver la edificacación donde se encontraba “La Taberna”.Foto de 1899. Esta foto muestra  el mismo año, el lugar en que se produjo el encuentro del Generalisimo Máximo Gómez con la madre y la hermana de Domingo Mujica.

Un tren en medio del pueblo de Jovellanos. Detrás se puede ver la edificacación donde se encuentra “La Taberna”.Foto de 1899. Ella muestra el mismo año, el lugar en que se produjo el encuentro del Generalísimo Máximo Gómez con la madre y la hermana de Domingo Mujica.

Allí se entrevistó con la madre y la hermana del héroe, señora Juana Carratalá y señorita Maria Mujica. No existe constancia del diálogo que sostuvieron, pero no hay dudas de que el Jefe Supremo del Ejército Libertador expresó sus condolencias y su alta valoración acerca de la conducta patriótica y la entereza de Domingo a sus familiares más cercanos, y les brindó su aliento y consuelo.

Al constituirse la República, uno de los primeros acuerdos del Ayuntamiento de Jovellanos designó al parque situado cerca de la estación de ferrocarril con el nombre de Domingo Mujica Carratalá. En su honor muchos pueblos matanceros incluyendo la propia capital provincial designaron alguna de sus calles con su nombre.

El 10 de Octubre de 1919, querida fecha Patria, previa colecta pública que ayudó a sufragar los gastos, se inauguró el monumento construido en mármol dedicado al predilecto hijo de mi pueblo.

Monumento en honor a Domingo Mujica Carratalá, inaugurado el 10 de Octubre  de 1919 en el parque del mismo nombre en Jovellanos.

Monumento en honor a Domingo Mujica Carratalá, inaugurado el 10 de Octubre de 1919 en el parque del mismo nombre en Jovellanos.

A cada uno de los lados del pedestal tiene las siguientes inscripciones:

- “Por suscripción popular a iniciativa del probo ciudadano Manuel Rubio y Marca, Alcalde Municipal de esta Villa. Fue inaugurado este monumento el diez de octubre de mil novecientos diez y nueve.”- En este mismo lado hay una artística representación en bajo relieve del fusilamiento de Mujica.

- “De los mejores caístes el primero por la ley del destino. Tus enemigos de ayer te admiran hoy, honran y son amigos de tu patria”. “Manuel Rubio”

- “Domingo Mujica y Carratalá nació en Jovellanos el 15 de Septiembre de 1865. Fue fusilado en el Castillo de San Severino, en Matanzas, el 20 de Agosto de 1895.”

- En el otro lado (el último en la secuencia que aquí se expone) está grabado el immortal soneto dedicado a Domingo por el excepcional poeta matancero Bonifacio Byrne (consta en párrafos anteriores ).

Ojalá este hermoso monumento reciba las atenciones que require para que se mantenga similar al día en que por primera vez fue visto.

Por iniciativa del Club Rotario y del Dr. Ramiro Curbelo, estudioso de la vida del héroe, en su casa natal se colocó una tarja conmemorativa que expresa: “Aquí existió la casa donde nació Domingo Mujica Carratalá, primer mártir del 95. Devotamente el Club Rotario de Jovellanos, mayo 30 de 1937.” A partir de la década de 1940 esa casa se convirtió en la tienda de víveres “La Aurora”, cuyo dueño fue el señor Joaquín Lee. Posteriormente se afirma que es el “Museo Municipal” con el nombre de Domingo Mujica Carratalá.

V

La conversación prosiguió, no hubo pausas.

- Mira, Domingo, – le dije – lo demás es conocido por no muchas personas. Asimismo, la constancia documental de los hechos es poca y no está al alcance de todos. Lo narrado por tí y quienes te conocieron y estuvieron cerca de tí tienen un altisimo valor para los jovellanenses y todos los cubanos. No son alabanzas ni lisonjas, significas mucho para nosotros – finalicé la frase con evidente sinceridad.

- El tiempo ayuda a conocer el sabor y el signo de las cosas. Nunca me propuse ser lo que hoy represento para ustedes, fui uno más y me sigo sintiendo igual. Comprendo lo que dices y lo que te propones. -

- Puedes decirnos algo más ?, cualquier detalle es muy importante. -

- Bueno, los últimos días de mi existencia física en verdad fueron muy duros. Atravesar el pueblo prisionero de los españoles, el juicio sumarísimo; momentos muy difíciles. Despedirme de mi querida madre fue en extremo doloroso, me esforzé en pedirle resignación y fortaleza de espíritu pues la suerte ya estaba echada… Amaba la vida, estaba en la flor de la juventud, lleno de sueños y esperanzas… Me encomendé al Todopoderoso y mi consuelo fue pensar que moriría por una causa justa… Puedo asegurarte que “estaba en mi velorio y creía estar en el de un amigo “.[7] – acompañó esta frase final con una sonrisa.

Me impactaron sus últimas palabras. Nadie podría imaginar cómo se pudo sentir Domingo en circunstancias tan adversas – pensé – pero le creo, en los hechos mostró la extraordinaria fortaleza de su espíritu, su hombría y patriotismo. Comenzó nuevamente a hablar.

- Ya debo marcharme. Haz de estar satisfecho, estuve por un rato contigo y conversamos. Tienes para contar un poco de mí como querías. – se detuvo por un instante, abarcó con la mirada el amado pedazo de su tierra, también la mía, y añadió solemne:

-Llevo a mi pueblo en el alma, quiero a mis hermanos jovellanenses y siempre estoy y estaré de su lado…- elevando ligeramente la voz, en el mismo tono, subrayó – PERO DEL LADO EN QUE ESTEN LA RAZON Y LA JUSTICIA !

No me dió tiempo a nada más, se puso de pie y lo imité. Se inclinó hacia mí, vi de nuevo el intenso brillo de su mirada y su sonrisa. Nos abrazamos tan fuerte o más que al encontrarnos. Sin decir otra palabra me dió la espalda, se encaminó por el mismo rumbo en que lo ví venir y desapareció al pie de su monumento…

…La suave brisa que se extiende por el parque cobra fuerza, se convierte en torbellino que estremece los árboles y me golpea el rostro. Una sacudida de mi cuerpo me despierta… Había quedado brevemente dormido mientras releía una vez más su biografía… Soñaba…

Hondamente impresionado por el insólito y emotivo encuentro, dije para mi como si lo gritara a toda voz: Gloria al mejor de los hijos de mi pueblo!!! … Domingo Mujica y Carratalá es y será siempre EL PRIMERISIMO DE LOS JOVELLANENSES !!!

Notas:

[1] Vestuario de Domingo Mujica momentos antes de su ejecución. Tomado de : “Datos biográficos sobre el primer mártir de la Guerra del 95” de la Dra. Delia Carrera Torres. Aprobado en el Cuarto Congreso Nacional de Historia celebrado en Santiago de Cuba del 8 al 12 de Octubre de 1945. Este valioso documento de la Historia de nuestro país fue localizado por el autor de DE NUESTRA QUERIDA TIERRA en la biblioteca de la Universidad de Miami, en “The Cuban Heritage Collection, Roberto C. Goizueta Pavillion”, donde en muy buen estado de conservación guardan primorosamente un ejemplar del mismo y me cedieron, cordiales y amables, una copia de tan preciado documento.

[2] “Voluntarios”. Denominación que se dió a la milicia armada compuesta de simpatizantes españoles que apoyaban sus operaciones militares y reprimían a los patriotas cubanos.

[3] “Ibarra”. Lugar en las cercanías de la ciudad de Matanzas escogido como uno de los puntos para el levantamiento general el 24 de Febrero de 1895. El fracaso se debió a que los españoles lograron apresar a algunos de los conspiradores, otros fueron dispersados y no fructificó el levantamiento.

[4]”Mariano Fondevilla”. Uno de los compañeros de Domingo Mujica en la conspiración e incorporación a las fuerzas insurrectas. Autor de la narración histórica “Domingo Mujica y sus compañeros”. Localizada por el autor de DE NUESTRA QUERIDA TIERRA con la ayuda de su amigo Juan Falcón en: Harvard University. Collection Development Department. Widener Library, HCL/ Fondevilla, Mariano. Domingo Mujica y sus compañeros. Jovellanos: Imp. “El Arte”, 1906.

[5] “Conversación entre Mujica y el fiscal Nájera. “Datos biográficos sobre el primer …” de la Dra. Delia Carrera Torres…

[6]”Crónicas de la Guerra” de José Miró Argenter. “Libro Cuarto. En Matanzas”. Tomado de “Digitized by Google”.

[7] Frase de Mujica. “Datos biográficos sobre el primer…” de la Dra. Delia Carrera Torres…